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lunes, 6 de febrero de 2023

Pornografía y autoginefilia en el relato de hombres que se autoidentifican transgénero.

15 de mayo de 2017.

Por Miranda Yardley.

https://mirandayardley.com/en/a-history-of-autogynephilia/

Pornography And Autogynephilia In The Narratives Of Adult Transgender Males

Pornografía y autoginefilia en el relato de hombres que se autoidentifican transgénero.

 

Hace mucho publiqué un artículo analizando el común denominador en los relatos de menores trans, y pensé que sería interesante comparar el relato de algunos transexuales que no hicieron la transición cuando eran críos y establecer qué aspectos comunes, si los hubiere, entre cada uno de estos, y los relatos reclamados en pro de estos niños.

En estas secciones de la narración de cuatro hombres que se declaran transexuales que no transicionaron cuando eran pequeños, creo que ninguno de ellos se reconoce como 'transexual homosexual', es decir, cada una de estas fuentes proceden de transexuales cuya historia romántico-sexuales se indica como, o es al parecer, bisexual o heterosexual.

La primera narrativa parte de alguien que hizo la transición a los cuarenta y escribió un impactante artículo que detalla su cirugía de reasignación de género (creación de una neovagina mediante un proceso quirúrgico en el tejido del pene).

Pasé muchos años soñando con (mi vagina), imaginando cómo sería agacharse y descubrir una abertura, sentirse bien. Tuve sueños eróticos sobre tener una vagina desde mi adolescencia en adelante. Soñé que una mano se metería en mis bragas y encontraría una abertura húmeda. Que un dedo empujaría poco a poco y luego una pilila — de plástico o real, estimularía lenta y profundamente y me dejaría exhausto. Seguí soñando ese sueño hasta la noche antes de la cirugía. 

Los mismos sueños inocentes de que mi vagina funcionaría como cualquier hembra. Mi cirujano me dijo que se me vería realista, con una abertura vaginal, clítoris sensorial y labios; interno y externo. Me dijeron que no podía tener sexo durante unos tres meses. En 4 días después de la cirugía no tuve sueños eróticos ya que caía una y otra vez en los efectos de la morfina en el estado de conciencia. Solo me preguntaba cómo luciría mi vagina una vez me quitaran el empaque y los vendajes. La gente publica fotografías, pero suelen ser 'mariposas'. "Fíjese en mí", dicen "Soy un hermoso coño, fóllame". (Roche 2016).

En lugar de las descripciones de los comportamientos y preferencias de forma estereotipada femeninas de los niños, tenemos el recuerdo de la fantasía adolescente, describiendo al autor de los sueños eróticos de tener genitales femeninos, y la descripción de la interacción propia o de otro con esta versión feminizada de los varones jóvenes que fueron. El lenguaje utilizado es muy sexual, ilusoriamente coloquial con la pornografía, con la vagina descrita como una "abertura húmeda" y termina con "Soy un hermoso coño, fóllame".

Esto parece estar muy lejos del relato de los niños discutido en mi artículo mencionado más arriba. La admisibilidad del consumo de pornografía no es poco común. 

Tenía un pasado con el fetichismo de travestismo, con una predilección particular por el nailon. En resumidas cuentas, me pondría ropa de mujer y me excitaría... En el instituto y la universidad, descubrí el porno con hombres transfemeninos. 

Si tenía fantasías sexuales en aquel momento, sin duda se trataba de hombres transfemeninos, no de mí mismo como una mujer con vagina viviendo en un rol de género femenino... 

Al fin comprendí que la razón por la que estaba tan fascinado con la pornografía de hombres transfemeninos era que estaba proyectándome en los cuerpos de los hombres transfemeninos mientras los observaba y me identificaba con ellos. Con el tiempo me di cuenta de que quería el cuerpo de un hombre transfemenino no operado. Me gustó esa estética. Quería eso para mí. Me estoy convirtiendo en lo que yo amo. (Williams 2016).

Otro artículo de la web analiza cómo el autor concluyó que se autodeclaran transgénero:

Cualquiera que me conociera cuando era niño sabía que me fascinaban las mujeres. Fui el primero de mis amigos en creer que Playboy era una revista imprescindible; ¡incluso recuerdo haberle suplicado a mi madre que me comprara una por mis 10 abriles!

En mi interior, quería leer Vogue, Cosmopolitan y cualquier catálogo de compras para mujeres que apareciera. De niño, era bastante descarado sobre este tipo de cosas, pero mi obsesión de no quitar ojo a las mujeres me daba vergüenza cuando crecí.

¿Por qué? Porque mi interés no era solo erótico. Hasta hace poco nunca había conseguido explicarme la confusión entre sentirme atraído por una mujer guapa y querer ser en realidad una. Como resultado, pasé muchos años preguntándome si yo era el único tipo que se sentía así, o si todos los muchachos lo hacían y nadie quiere decirlo. Pero resulta que, al igual que la preferencia sexual, la identidad de género también es un espectro. (Egan 2016)

Internet está lleno de relatos acoplando el consumo de pornografía, en particular con los individuos que se identifican transgénero, y la autorrealización de los individuos que se identifican transgénero. Por ejemplo, en un hilo en Reddit "Pregunta sobre la pornografía", se plantea la siguiente pregunta. Se reproducen varias de las respuestas. (Reddit.com 2016);

P: ¿Alguien se masturbó con pornografía transgénero antes de darse cuenta de que se identificaban trans? Para ser más concretos, imágenes subtituladas. Editar/actualizar: ordenó a la chica azotando en Amazon.

A1: Sí, no me importa admitirlo. Yo también organizo y ayudo a administrar la página TFGamesSite.com, que se ocupa sobre todo de juegos para adultos TF / TG ​​y RP.

A2: Es un género común en el que a gran cantidad de nosotros parece nos ha interesado. Consulta Whipping Girl (Azotar a las chicas) de Julia Serrano. Habla de ello puntualmente en uno de los últimos capítulos muy cortos.

A3: Sí, incluso cuando estaba bastante cohibido sobre ello. Veía videos tanto de hombres transfemeninos de mujeres transmasculinas. Con todo… no me di cuenta de que a lo mejor podría identificarme trans. Entré en una profunda negación durante muchísimo tiempo. A veces aún así lo prefiero ya que es más sencillo relacionarse con alguien con la misma “configuración” que yo, creo.

A4: ¿Así como un 100% de respuestas positivas al ver T-porno? … Pues, ¿alguien dio el siguiente paso y lo hizo realidad con escort T? Solo por curiosidad... estoy empezando a preguntarme cuántos de mis colegas clientes podrían haber acabado transicionando, jajá jajá.

A5: Sí, al final llegué al punto de mirarlo en exclusividad. Hoy en día lo combino otra vez; pero soy muy vanidoso y estoy excitado por mí mismo, así que fetichizo mi transición de tanto en tanto. Ni idea de si eso es sano o no.

A6: Sí, un montón... También me gusta mucho el futanari (término japonés que hace alusión al hermafroditismo; un tipo específico de pornografía del anime o manga — conocido como hentai — como el género mismo). El porno trans es lo único con lo que me masturbo, ya sean videos de lesbianas o amateurs con esto en reddit.

Un artículo de Sam Riedel en The Establishment (Riedel 2017) da una idea tanto de la pornografía conocida 'futa' como del crucial rol que este tipo de pornografía tuvo en la aparición de la identidad transgénero del autor:

 … futanari, con frecuencia acortado “futa”, es un género de dibujos animados japoneses que protagonizan mujeres con penes. Algunos tienen testículos, otros no; algunos tienen vaginas, otros no. Los pervertidos internautas han debatido en últimos años sobre qué tipos de futa, si alguno, hacen que el consumidor gay, pero a los 13 años, yo no tenía interés en los matices.

Capaz de entrar en resonancia con mi propia reflexión en aquel entonces fue que era sin duda lo mejor para mí ser un dickgirl (literalmente "chica polla/pene").

Lo mismo que con los otros artículos citados con anterioridad, la autobiografía de Riedel ofrece detalles íntimos sobre su uso de la pornografía y sus fantasías que resultaron sin ambages de esto, incluido el travestismo y fantasías de tener un cuerpo femenino:

 En los siguientes años, la forma en que me relacionaba conmigo mismo y con mi sexualidad cambió del todo. Leí lo que parece ser, en retrospectiva, cientos de historias hentai en docenas de géneros disparatados, una y otra vez vuelve a la ciencia ficción y relatos fantásticos de mi adorada futa. Me emocioné hasta el tuétano con los reveses del semental-machetazo-sub Yukito en Kopipe de Kawaraya Ata, en el que un científico chiflado copia partes del cuerpo de un individuo a otro — un tropo con el que estaba contentísimo pero que era lo bastante poco realista como para convencerme de que este fetiche era solo eso, no es una indicación de que no estaba descontento siendo un niño. Al fin y al cabo, ¿no estaba rodeado de cientos de internautas que también se ponían cachondos con esto? Y no es como si algo así pudiera pasar de todas formas, ¿no?Pero hizo falta mucho antes de que tuviera que reconocerlo: estaba celoso. Apenas pude disimular la envidia cuando el héroe de Mirror Image / Imagen espejada/ en espejo de Hinemosunotari (Hinemosu Notari’s Mirror Image) se travistió con tanto empeño que se hizo futa, y vi demasiado reflejado en indecisos pero calentorros futas y femboys (femboy, también conocido como tomgirl, roseboy, janegirl, o calicogirl, son términos utilizados por hombres con género no conformes que hablan de su identidad de género de manera femenina; no implica identificarse transgénero, ya que sólo hablan de cómo se elige presentar el género y no de una identidad interior. La contraparte de femboy es tomboy) del artista InCase. Aún así logré convencerme de no identificarme trans; ¡solo quería vivir en el cuerpo de una chiquilla, como el protagonista de Custom Girl (Niña Personalizada), que juega un juego de realidad virtual futurista que le permite experimentar el sexo como una mujer! Eso es normal que los chicos deseen con entusiasmo y constancia, ¿no?Fue solo después que me di cuenta que no soy el único que se sentía de esta manera. Muchos hombres que se autodeclaran mujeres en mi comunidad con las que he hablado han expresado un sentimiento parejo sobre el futa y los cómics "trap" (si bien significa caza, atrapar, reventar, retener, además "trap" hace referencia a los lugares donde se vende droga ilegalmente y gira alrededor de suburbios, drogas, sexo, la violencia… sin censuras ni eufemismos) — sobre chicos que son lo suficiente afeminados como para "cazar" a hombres heterosexuales para follar con ellos. Thirty Helens, un hombre transfemenino que también es creador de cómics futanari y publica en Tumblr, en una entrevista me dijo que devorar material futa antes de la transición “ayudó, en parte, a llenar el vacío que deja por estar en el armario al tiempo que estaba distanciado mentalmente de la transexualidad”.

Riedel incluso llega a reconocer la influencia de esta ingesta de pornografía en su decisión para transicionar:

La transición era inevitable para mí... Una vez que leí Avatar Transform! de Katou Jun (avatar como una posible manifestación visual y digital de nuestro yo físico y humano. Se trataría de la extensión de un humano hacia una imagen replicada, con la particularidad de que esa réplica es animada y emite declaraciones de voluntad en sus relaciones con los otros; Transform como metamorfosear), no hubo mucho que pudiera hacer para negarlo. Parecido a Custom Girl (Niña Personalizada), el héroe de la historia de Katou explora un cuerpo futanari en un mundo de realidad virtual, mientras poco a poco abandona toda pretensión de masculinidad en la vida real.

Cuanto más leía los capítulos en el que se da cuenta de que el cuerpo de una mujer en realidad virtual es más natural que el suyo, menos podía negarlo: quería eso. Quería ser adorable, aniñada, incluso hermosa. No surgiría hasta en verano de 2015 — más de 10 años cuando leí Tilt Mode (Modo de la Inclinación/ Oscilación) — decírselo a mis amigos y familiares, y meses más para iniciar la hormonación. Pero lo hice, y los resultados han sido más reconfortantes de lo que me hubiese podido imaginar.

Este es una gran articulo que analiza la identificación transgénero inducida por los medios de comunicación "Masculinidad, anime y disforia de género (Masculinity, Anime and Gender Dysphoria)" que explica en mucho más detalle el anime y la identidad transgénero. 

Estas narrativas poco tienen en común con la narrativa de la 'infancia trans', pero no cabe duda tienen puntos en común: hay una influencia de la pornografía ya sea sobrentendida mediante el lenguaje, reconocida dentro de este pasaje e incluso supuesta como motivación para la transición.

Hay fuertes aspectos eróticos dentro de cada narrativa y visualizadas en la fantasía del hombre transexual con anatomía de mujer, así como alusiones al travestismo y aspectos del comportamiento estereotipado femenino. Las fantasías y conductas aquí descritas pueden ser contextualizadas en materia de autoginefilia (parafilia, heterosexualidad invertida en los varones hacia ellos mismos en forma de mujer), 'amor a sí mismo como mujer'.

Escribí una breve guía sobre esto (que se refiere a los artículos de Roche y Egan expuestos arriba) el pasado verano “Qué es la autoginefilia y qué no es; una notita (What Autogynephilia is, and what is it not; a brief note) “. La autoginefilia puede interpretarse como un "error de lugar objetivo erótico" en el que el objetivo erótico no es externo (una mujer) sino interno (la fantasía del transexual de sí mismo como mujer) y pueden manifestarse a través de cuatro tipos que pueden ocurrir en totalidad, parcial o en combinación con otros tipos (total o parcial):

Travestismo autoginefílico: fantasía erótica en vestirse de ropa de mujer (esto es a lo que se refiere la gente cuando habla de autoginefilia, pero queda mucho más matizado);

Autoginefilia conductista: se excita por la idea de actuar como una mujer, también entraña la 'autoginefilia interpersonal'; 

Autoginefilia fisiológica: supone la fantasía de concebir pasar por procesos fisiológicos que son particulares a las mujeres (hay cosillas interesantes en Internet sobre hombres que obtienen una descarga de adrenalina fingiéndose preñados); 

Y autoginefilia anatómica: comprende la fantasía erótica de tener la anatomía de una mujer, o partes (los senos son una recurrente, a menudo el autoginefilico querrá tetas pero para mantener su pene y testículos, este es un ejemplo de 'autoginefilia parcial').

La autoginefilia no se limita solo a ser erótico, sino que puede ser conceptualizado como una forma de amor romántico, incluso una orientación sexual con apego o elementos afectivos; la identidad del autoginefílico varón se desarrolla en el tiempo y en su caso puede llevar a una transición, que encuadra la autoginefilia como una orientación erótico-romántica (Lawrence 2007). La interpretación ofrecida por Lawrence me parece compatible con las cuatro descripciones revisadas en este artículo.

Hasta donde yo sé, no ha habido ninguna investigación formal y académica que vincule la pornografía con l transexualidad autoginefílica, así me confirmó el Dr. Ray Blanchard en una conversación privada el año pasado. Así como creo que para tener conversaciones productivas y beneficiosas sobre temas trans debemos ser honestos sobre la autoginefilia, del mismo modo considero que si vamos a tener pláticas productivas y beneficiosas sobre la autoginefilia debemos ser honestos sobre la influencia de la pornografía en los chiquillos y la influencia que esto puede tener en la identidad sexual de los chavales. De igual forma debemos cuestionar las motivaciones, por no decir sospechar, de los hombres transexuales que defienden y apoyan la transición de los niños. Estos individuos claro está no comparten un relato común con los adolescentes que abogan por su transición a chicas, y llegaría incluso al punto de sugerir que las palabras de estos activistas no deberían tener en absoluto ninguna credibilidad al considerar la transición de niñas a niños.

 

Works Cited / Trabajos Citados:

  1. Egan, N. 2016. “17 Signs I Was Transgender But Didn’t Know It.” Trans Cafe. 27 June. Accessed February 14, 2017
  2. Lawrence, A. 2007. “Becoming What We Love: autogynephilic transsexualism conceptualized as an expression of romantic love” Perspectives in Biology and Medicine, volume 50, number 4 (autumn 2007): 506–20
  3. Reddit.com. 2016. /r/asktransgender. 24 March. Accessed February 14, 2017
  4. Riedel, S. 2017 “Japanese Cartoon Porn Helped Me Understand My Trans Identity” The Establishment. 2 January. Accessed 15 May 2017
  5. Roche, J. 2016. “Other Lands.” The Queerness. 1 August. Accessed February 14, 2017
  6. Williams, R. 2016. “Autogynephilia – A Critique and Personal Narrative.” Philosophical Percolations. 8 February. Accessed February 14, 2017
  7. Pornography: Men Possessing Women (Pornografía: hombres poseyendo a mujeres) de  Andrea Dworkin. Recomendaría este libro a cualquiera, sea cual sea su posición política sobre sexo, género, temas trans o pornografía, y no pondría objeciones si se convirtiera se convirtió en una lectura obligatoria para todos los adolescentes.

 

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¿Quién es Miranda Yardley? 

 



 

Se describe como hombre transexual y ateo, se operó hace años, pero sabe que el sexo es inmutable y es lo que hay. That's life. https://www.transgendermap.com/community/miranda-yardley/

Sí, compas, es un hombretón que se declara y define como transexual y es crítico con el transgenerismo. Ancha es Castilla, son los renglones torcidos del paraguas. Retintín. A veces nos autoengañamos para salir al paso, con tal de no ver las carencias, pero en la sociedad de las hoguera de las vanidades en la que vivimos los Loretta afables como Miranda optan a disimular ante los demás con reticencia, suspicacia y a regañadientes y cuando se dan cuenta se han cortado el pito, se han castrado ¡eunuco! para encajar en el manido sexismo. No debemos confundir la hipocresía con la mentira, Miranda no miente. En cambio, la hipocresía es la falta de coherencia entre lo que decimos aceptar como principios base de nuestra conducta y uso, y lo que en verdad hacemos. Si bien "estos son mis principios, pero si no les gustan, yo los cambio". Por cierto, la adjudicación de la cita a Groucho se publicó en el Legal Times en 1983, según parece, en realidad, ya en 1873 apareció en un periódico de Nueva Zelanda.

Miranda es un activista británico y ha sido baneado de Twitter y de otras plataformas por su supuesta "transfobia" soportando el hostigamiento furibundo de los meapilas transactivistas, incluso lo han denunciado pero se desestimó a causa de que se consideró que no había pruebas suficientes para proceder con un delito.

https://www.echo-news.co.uk/news/17475551.transgender-miranda-yardley-innocent-hate-crime/


"Creo que sería muy interesante afirmar que no me identifico 'transgénero', que se define como "que indica o se relaciona con alguien cuya identidad no se conforma sin ambigüedades a las normas convencionales de género masculino o femenino", en particular en el uso común actúa como un término general para incluir varias 'identidades', tales como travesti/ crossdresser (crossdresser para designar a aquel que, al margen de su orientación sexual, cambia de ropas y aspecto adoptando los roles y estereotipos sexistas, pero sin identificarse con este excepto durante el tiempo que dure la experiencia travestista, y un travesti es quien sí se siente identificado con el sexo al que cambia) genderqueer, andrógino y bigénero, así como un sinnúmero de otras identidades.

 https://theheroines.blogspot.com/2014/11/interview-with-miranda-yardley.html

"Me defino 'transexual' o un hombre transfemenino que son independientes y distintos de estas 'identidades', en concreto sufrimos disforia. Creo que los hombres transfemeninos deben posicionarse como aliados políticos de las mujeres, ya que compartimos políticas similares. Creo que los objetivos políticos del transgenerismo y del movimiento queer en particular están, sin lugar a dudas, en conflicto con los de las mujeres y los hombres transfemeninos.

"Transicioné en el 2008, con 40 años. El día que hice salió el sol y nunca regresó. Quisiera subrayar que no considero que el proceso de transición te haga "mujer". 

"Acepto que, sin embargo, soy hombre, como lo son todos los demás hombres transfemeninos. Esta no es una declaración condenatoria ni pretendo ser antagonista, simplemente es así. No juzgo a nadie por decirlo, en cambio, se trata sobre estar en concordancia con uno mismo. He escrito muy a menudo sobre esto porque pienso que es importante.


De él traduje lo siguiente, Cotton Ceiling. "Pollas femeninas, el techo de algodón y la guerra cultural contra lesbianas y mujeres."        https://elemperadorencueros.blogspot.com/2022/06/girl-dick-cotton-ceiling-and-cultural.html















 

viernes, 10 de junio de 2022

Girl dick, the Cotton Ceiling and the cultural war on lesbians and women.

Le di más de una vuelta por si traducir este artículo o no, al final pensé que si lo explica un hombre queda bien la perspectiva. Es interesante esta lectura por la posición de quién la escribe. 

Cotton Ceiling. "Pollas femeninas, el techo de algodón y la guerra cultural contra lesbianas y mujeres." https://medium.com/@mirandayardley/girl-dick-the-cotton-ceiling-and-the-cultural-war-on-lesbians-and-women-c323b4789368 

 Debería existir un lugar donde las malas ideas van a morir, y la primera idea a ser enviada allí en primera clase y un viaje express hasta las profundidades abisales debe ser lo que coloquialmente se conoce como "el techo de algodón". 

 El techo de algodón, acuñado por un hombre "lesbiano" pornógrafo, se refiere a la barrera que enfrentan los hombres autopercibidos mujeres cuando se le niega el acceso sexual con lesbianas. 

¿Sorprendido? Sigue leyendo. 

Estás a punto de quedarte atónito cuando conozca la apropiación de las vidas, de miedo y cultura de las mujeres por parte de la forma de homofobia que está más de moda hoy en día. Se trata de un ataque a la autonomía sexual y corporal de todas las mujeres y especialmente de las lesbianas, y no solo está rubricado por las organizaciones que se supone deben defender los derechos de las lesbianas y los gays, sino que de manera positiva se celebra tanto que detrás de estas organizaciones ya no están los intereses de lesbianas y gays. La cuestión es ahora la cuenta bancaria. 

Nos puede dar una idea de cuán devastador se ha vuelto el debate transgenerista en las políticas y organizaciones LGB&T que quien escribe este artículo es un transexual. No obstante, estoy en una posición singular para poder escribir este artículo, ya que soy un hombre que 'vive como una mujer', sea lo que sea que eso signifique, y puedo ver exactamente cómo piensan demasiados activistas por los derechos de las personas transgénero. Y como sabe cualquiera que haya participado alguna vez en las redes sociales, cualquier crítica al transgenerismo, que todos tenemos derecho a aceptar, criticar y rechazar, cualquier desviación del mantra lavacerebros 'las mujeres trans son mujeres', se enfrenta con reportes a nuestros jefes, amenazas de violencia física y amenazas de violación y muerte. Esta es una forma ferozmente nociva de activismo por los derechos sexuales de los hombres que han conseguido reinventarse y reencuadrarse como un movimiento de derechos civiles. 

El marco de cualquier discusión o debate es muy importante, y el lenguaje político a menudo se utiliza para replantear las amenazas como inofensivas, o para vendernos ideas que por regla general jamás aceptaríamos. A veces, aunque la única manera de explorar y que realmente comprendan algo es alejarse de cualquier pretensión postestructuralista subjetiva y abandonar la tenue iluminación del lenguaje político que a conciencia nos han enseñado volviendo a la buena y pasada de moda de descripciones precisas y objetivas: así todos los pronombres y referencia al sexo dentro de mis escritos deben estar implícitos en el sexo real para la vida real, y los hombres serán referidos como tales, incluso cuando LARP 24/7 (LARP = Live Action Role Playing = interpretación de roles 24h, 7 días a la semana como) como la idea de un hombre de lo que es ser una mujer. No podemos hablar razonablemente sobre la sexualidad y la orientación sexual a menos que seamos capaces de identificar correctamente el sexo, y ser coherente con el sexo también me permitirá distanciarme de la reformulación transgenerista de la naturaleza intrínsecamente excluyente de la orientación sexual como actos de intolerancia y odio, pues no lo es: tenemos permitido fijar nuestros límites personales, íntimos y sexuales y rechazar las relaciones sexuales y románticas sin tener que justificarlas. La idea homofóbica y antilesbiana (lesbófoba) que se había enclavado en el seno del transgenerismo tiene, por supuesto, un nombre: el techo de algodón. Wikipedia define el techo de algodón como "... la dificultad que experimentan los hombres autopercibidos como mujeres a la hora de establecer relaciones con lesbianas y gays, y en los espacios sociales de lesbianas y gays en líneas generales." 

Es preciso deconstruir con cuidado esta cuestión, en particular, la base de la exclusión es tremendamente importante: los intentos de reformular la exclusión como 'odio transfóbico' basado en que la exclusión es 'porqué son trans' es el argumento más común, sin embargo, el fin real lo reveló claramente Julia Serano al escribir en 2014 en The Daily Beast ' The Struggle to Find Trans Love in San Francisco (La lucha por encontrar amor trans en San Francisco https://thedailybeast.com/the-struggle-to-find-trans-love-in-san-francisco )", que es una obra maestra en el moderno sentido de realizar magias por la que ahora es imposible hablar de nuestra orientación sexual en función del sexo sin que nos acusen de intolerantes o algo peor. La obra incluso se presenta con el subtitulado: "para una mujer trans, buscar una cita dentro de la comunidad lesbiana de San Francisco resultó más difícil de lo previsto.” 

Así, al redefinir a Serano como una mujer, demonizó ipso facto a esas jodidas malévolas lesbianas y él se pinta como una inocente víctima de una injusta negativa discriminación. 

Lo que hace Serano es reformular su dificultad para encontrar una mujer homosexual que tenga sexo con él como un síntoma de opresión sistemática y estructural. Aquí, él, el hombre en busca de una relación sexual con una mujer homosexual, es extrañamente reformulado como la víctima: "Si fueran un minúsculas porcentaje de lesbianas cis las que no estuvieran interesadas en absoluto en las mujeres trans, lo consideraría una mera cuestión de preferencia personal y ya. Pero esto, sin embargo, no es un problema menor — es sistémico; es un imperante sentimiento en las comunidades de mujeres queer. Y si la abrumadora mayoría de lesbianas cis salen y follan con mujeres cis pero no están receptivas a la idea de salir o follar con mujeres trans, o incluso les repugna, ¿cómo no va a ser?”. 

Claro que sí, esto sólo funciona si percibimos a Serano como una mujer desamparada y no un hombre cuya idea de “mujer” no es otra cosa que un objeto sexual, como explica Serano en este pasaje autobiográfico de Whipping Girl: "Cuando llegué a la pubertad, mi recién encontrada atracción por las mujeres se sumergió en mis sueños de convertirme en una chica. Para mí, la sexualidad se convirtió en una extraña combinación de celos, autodesprecio y lujuria. Porque cuando aíslas a un adolescente que se identifica transgénero influenciable y lo bombardeas con fabulosos anuncios que ponen al descubierto a mujeres en bikini y a chavales teniendo charlas de machotes sobre las tetas y el culo de una y de otra, entonces aprenderá a convertir su identidad de género en fetichismo… Mi mente de 13 años había empezado a concatenar escenarios de libros de sadomasoquismo. La mayoría de mis fantasías empezaban con mi abducción: me convertiría en la arcilla en manos de algún hombre retorcido que me convertiría en mujer”. 

Dentro del mundo del transgenerismo, el elefante en la habitación que nadie quiere reconocer es la influencia del sexo; para los de afuera, esto es claro como el agua, y si chapuceas en trans-Twitter o los tablones de 4Chan (¿4Tran…?) que muestran obsesión con el anime y una conceptualización de la “mujer”, y por supuesto de “lesbiana”, influido por la pornografía. La fantasía del hombre de ser el espectador de dos (o más) mujeres que tienen relaciones sexuales evolucionado cuando se introduce en la escena al hombre excitado que a golpe de identidad se ha vuelto “lesbiana”, y este es el fantástico escenario al que aspira el “transfemenino”: la aceptación como mujer en el nivel más fundamental, una mujer que está sexualmente orientada solo hacia las mujeres. Este es el desafío que desean abrir, éste es el jefe de final de nivel. 

A nadie debería sorprenderle que “techo de algodón” haya sido acuñado por un actor porno que se autopercibe mujer, Drew DeVeaux, en 2012, y que el término aluda a la estructura sistémica de poder que se ha usado para mantener a las mujeres en su posición, el “techo de cristal”. Tampoco debería sorprender, puesto que la pornografía es una industria dirigida por y para hombres, que otros actores porno transfemeninos hayan reprochado a sus colegas lesbianas por no querer "actuar" con un individuo con cuerpo de varón y genitales funcionales. 

Al escribir ' Why I Went to War (Por qué fui a la guerra)', en 2014, Lily Cade relató un intento de intimidación por parte del actor porno que se percibe como mujer Chelsea Poe. Chelsea Poe: “Chelsea Poe, un hombre transfemenino (aún) no operado (o sea, un ser humano con pene y testículos) me pidió que lo incluyera en mi porno lésbico. Dije no y me acusó de transfobia… Lo que Chelsea me estaba pidiendo era que gastara mi capital, mi energía, la confianza de mis fans lograda a lo largo de seis años en el porno para luchar por su causa: su causa consistente en demostrar que es atractivo. Chelsea me pidió que le diera curro en mis películas… Chelsea exigía que en nombre de la “igualdad” le diera un papel y pagara para que alguien se lo follara y así él poder ondear su rabo en la cara de mis fans lesbianas para demostrar que debían dejar de ser intolerantes o no sé qué y aceptar que él está buenorro”. 

Autostraddle, publicado en 2013 “Getting with girls like us: a radical guide to dating trans women for cis women” (Saliendo con chicas como nosotras: una guía radical para salir con mujeres trans, dedicada a mujeres cis): “se refirió a mí como “transfemenino”, y no como “mujer”. Que estás cenando: también es una mujer cis quedando como gilipollas. Y más allá de eso, esta clase de cissexismo ignorante se interpone y nos impide acercarnos y divertirnos juntas… Si los genitales son la única razón para que te guste alguien, yo sí creo que vale la pena pensarlo detenidamente.” Y justo cuando piensas que no hay manera de que la cosa empeore, lo hace: “Con anterioridad había escrito sobre la marginación que he experimentado como un transfemenino que busca quedar en la comunidad de mujeres queer. Bien, quiero insistir en que nadie está obligado a tocar el pene femenino si ellas no están en eso. Sin embargo, también es importante recalcar: 

1) No todas los transfemeninos tienen pene. 

2) No contamos con los medios para distinguir entre los transfemeninos y las mujeres cis. 

Las implicaciones de ambos puntos es que afirmaciones como “Me atraen las mujeres cis pero no los transfemeninos” simplemente no tienen sentido y están arraigadas en el prejuicio social”. 

Toda insinuación de que esto está dirigido a los hombres así como las mujeres es engañoso: Autostraddle y Everyday Feminism (que distribuyó el artículo) son website dirigidas a mujeres, y está claro que el artículo está orientado sexualmente a las mujeres. P

or lo que el artículo se propone argumentar en contra de cualquier objeción de que una mujer pudiera salir en plan cita con un miembro del otro sexo. Piensa en lo que esto significa: hace cinco años, las revistas online para mujeres decían que las lesbianas debían entregar su cuerpo a hombres que decían identificarse como mujeres. (Un excelente ejemplo de luz de gas (gaslighting) y manipulación franca y directa que ahora emplean los activistas se adaptó en un artículo de Femonade, “The Cotton Ceiling? Really?” (¿Techo de algodón? ¿sí?). 

Nos encontramos en un mundo distópico en el que no podemos hablar de sexo, orientación sexual o siquiera nombrar la relación de estos en relación con el pequeño grupo de perpetradores del acoso y violencia sexual y de otro tipo contra mujeres y niñas. Imagínate lo que significa para todos que nuestros medios de noticias e información y nuestros canales de discusión hacen imposible que tengamos una charla profunda sobre estos asuntos. 

¿A dónde vamos a parar? Si has estado siguiendo este debate desde sus orígenes, será evidente que no ha cambiado nada salvo que esta homofobia sin salida al sexo se ha vuelto, sin rodeos, corriente principal con una lista tan larga como tu brazo (de ¡hombres!) que intentan hacerte sentir culpable por tu orientación sexual. Y debido a la forma en que nuestro uso del lenguaje ahora se impone, con Facebook y Twitter suspendiendo incluso cancelado a quienes rechazamos someterse al integrismo del transgenerismo, y a que servicios de Automatic, Inc. censura información de los posts de blogs en WordPress, ya que nos movemos en un mundo distópico en el que no podemos hablar de sexo, orientación sexual o siquiera nombrar la relación de estos en relación con el pequeño grupo de perpetradores del acoso y violencia sexual y de otro tipo contra mujeres y niñas. 

Por chistoso y ridículo que parezca que Zinnia Jones hable de su “polla femenina”, que Riley Dennis insinúe que es “cissexista” sentirse atraído sólo por gente con determinado tipo de genitales y tus preferencias sobre con quién quedar son actos de odio, o que Roz Kaveney alegue que “los rabos de los transfemeninos no son penes”, no te dejes engañar por la profundamente enraizada homofobia de lo que ocupa el núcleo de lo que intentan hacer estos hombres, que consiste en neutralizar que las mujeres pongan sus propios límites íntimos y sexuales. 

Por supuesto, nada nuevo bajo el sol que los hombres heterosexuales traten de hacer esto: ahora la diferencia es que se está haciendo bajo el estandarte del progresismo y en nombre de los derechos civiles. A menudo, los que están metidos en esto dicen que hay un factor generacional en juego, que “la gente joven entiende lo que significa transgénero” y que todos los demás no somos más que unos viejos dinosaurios con el rollo de nuestros límites personales y nuestras orientaciones sexuales. 

Se trata, sin embargo, de una cortina de humo para ocultar, a decir verdad, que por años ha habido organizaciones infiltrándose en nuestras escuelas, agrupaciones juveniles y en la cultura para directamente atacar la protección basada en el sexo de los jóvenes e inculcar que el sexo es algo que existe en nuestra cabeza y no una realidad física. Si uno mira a nuestros grupos de apoyo a lesbianas y gays, se te perdonaría si creyeras que ninguno de estos problemas existe. 

Aquí en Reino Unido tenemos en Ruth Hunt, de la organización Stonewall, y Linda Riley, de la revista Diva, dos mujeres dispuestas a aceptar la integridad de lo que significa ser una hembra humana homosexual, una lesbiana, y estas mujeres, que de hecho son lesbianas, han insertado al marco de sus competencias a la clase de gente a la que el lesbianismo excluye, los hombres, y han torcido los objetivos de su organización para prácticamente centrarse en los intereses amorosos del hombre heterosexual. 

En Stonewall, el documento preguntas y respuestas “The truth about trans” (La verdad sobre lo trans), encasilla cuidadosamente hasta qué punto están dispuestos a llegar Hunt y Stonewall para eliminar la realidad material de lo que es ser una mujer homosexual: "Bien, ¿podría una lesbiana tener como pareja a un hombre transfemenino, o un hombre gay estar con una mujer transmaculino?’ “Claro que sí. si se les antoja. Ante todo tenemos que reconocer que los transfemeninos son mujeres y las transmaculinos son hombres. Después de eso, se trata de un asunto de quién te atrae. Los adultos son libres de tener con otros adultos que consienten, sea cual sea su orientación sexual o identidad de género.” 

Linda Riley, de Diva, no quiere discutir con mujeres homosexuales sobre si los hombres pueden llamarse lesbianas. en lugar de doblar sus apuestas reformulando su deseo de validar a hombres heterosexuales como lesbianas, lo replantea para presentarlo como nada menos que incitación al odio: "Me niego a cambiar mis puntos de vista sobre la Inclusividad Trans en @/DIVAmagazine, y cuando te conocí lo deje muy claro. Para explicarlo con claridad: DIVA no imprimirá ni publicará posturas que nos parezca que incitan al odio contra la comunidad trans.” 

Esta flagrante negligencia de Hunt y Riley, tiene componente clave, claro está, con el dinero: el complejo empresarial de la diversidad y la inclusión ofrece buena retribución a las organizaciones que les complace la promoción del mensaje de que la gente debería dejar de pensar por sí misma y entregar su control sobre sus límites personales. 

Entonces tenemos que las mismas organizaciones que deberían estar combatiendo la devastación de la cultura lesbiana y gay, que con la etiqueta de “queer” ha visto su fuerza política diluirse a una trascendencia homeopática, se han vuelto, en cambio, cheerleaders de los pobres, tristes, sexualmente oprimidos hombres heterosexuales y no quieren desafiar las dañinas prácticas culturales que afectan a nuestros jóvenes lesbianas y gays, ya que se considera “progresista”. 

Sólo en Reino Unido, entre 2017 y 2018, 1,806 chiquillas fueron remitidas al Servicio de Identidad de Género de la Clínica Tavistock en busca de tratamiento hormonal y otras intervenciones para convertirlas en “hombres”. 

No existimos en un vacío, y sin embargo, los intentos de investigar las causas de este fenómeno se han enfrentado a ataques de activistas, creándose un ambiente insostenible para los científicos interesados en investigar este fenómeno. 

El paper de Lisa Littman "Rapid-onset gender dysphoria in adolescents and young adults: A study of parental reports (Disforia de género de veloz aparición en adolescentes y adultos jóvenes. Estudio de informes parentales)" ha investigado un cambio de tónica en el patrón y la constitución de los menores que se presentaban con disforia de género: 82.8% (212) de los 256 menores en el estudio eran niñas. Por supuesto, quienes se quejaron del estudio eran hombres: para esos activistas, las niñas que se ven afectadas por esto no tiene importancia. 

Arielle Scarcella, figura lesbiana de youtube, ha gastado nueve años produciendo videos para su canal y en su trabajo siempre ha incluido las vidas y perspectivas de los transfemeninos. Los transactivistas deberían estarle agradecidos a esta aliada por su honesto apoyo y alianza, al fin y al cabo no debe nada al transgenerismo. En cambio, ha sido objeto de ataques y abusos por todos los sectores del transactivismo. Arielle siempre ha hablado de la inclusión de los “transfemeninos” en su comunidad y ve del daño que está haciéndole esta nueva comunidad legítima culturalmente de coerción sexual. 

En “Dear trans women, stop pushing ‘girl dick’ on lesbians” (Queridos transfemeninos: dejen de presionar a las lesbianas con el “pene femenino)", ha observado: "Están diciéndole a las adolescentes lesbianas que su orientación sexual es intolerante — Es hora de que los transactivistas dejen de coaccionar con el ‘pene femenino’. Decir que se trata de ‘preferencias’ genitales es un mal uso de las palabras.” 

Esto es la antítesis de la libertad: esta es una nueva forma de fascismo mediante la coacción económica que ha sido astutamente disfrazado como un movimiento de derechos civiles. Las víctimas de esta nueva religión claro está son mujeres: la cultura lesbiana se ha diezmado como bares de lesbianas rebautizados como “queer” para ser más “inclusivos”, que en este contexto significa “con menos probabilidad de recibir ataques de transactivistas denunciando discriminación.” 

Grupos, organizaciones e incluso festivales que son sólo para mujeres están obligados, por amenazas directas a la financiación, a aceptar la “autoidentificación” como el pasaporte a esos espacios, más que como un conjunto de características físicas y una vida repleta de experiencias viviendo las resultantes consecuencias personales e íntimas. Esto es la antítesis de la libertad: esta es una nueva forma de fascismo mediante la coacción económica que ha sido astutamente disfrazado como un movimiento de derechos civiles. Si el transgenerismo puede describirse como revolución, es tiempo de la contrarrevolución. Preparémonos para el contragolpe. 

 

Fue publicado el 5 de diciembre de 2018 en AfterEllen/com. Lo que le sigue en el artículo son capturas de comentarios de todo tipo que recibió.

Traslado, cogemos los bártulos sin mover una pestaña.

 Las traducciones seguirán por acá: https://sosonia.substack.com/   Por cuestión de censura, nada más.  Están eliminando entradas y ni siqui...