miércoles, 14 de septiembre de 2022

Los orígenes absurdos de la cultura pop del letal Movimiento Incel.

La Manosfera es una colección de sitios Web, blogs y foros online que promueven la hostilidad hacia las mujeres, una fuerte oposición al feminismo y la misoginia llevada a su máxima potencia.​​​​​ La manosfera se ha asociado políticamente con la extrema derecha y también con la progresía, la derecha liberal y su cuerda de la socialdemocracia actual.

 

 


https://gen.medium.com/the-deadly-incel-movements-absurd-pop-culture-roots-e5bef93df2f5

The Deadly Incel Movement’s Absurd Pop Culture Roots  From a cheesy VH1 reality show to mass killing, by Jude Ellison S. Doyle.

Los orígenes absurdos de la cultura pop del letal Movimiento Incel. De la hortera telerrealidad en VH1 a la masacre. 

Durante años, entre los primeros resultados de Google por mi nombre estuvo un artículo titulado “Stalking Sady Doyle (Stalking es acecho o acoso y Sady Doyle es https://en.wikipedia.org/wiki/Jude_Doyle )". Fue escrito en 2011 por el defensor de los "derechos de los hombres" Paul Elam.  La publicación fue en respuesta a un artículo que había escrito sobre el acoso sexista en Internet. Elam — que creó un artificial "registro de delincuentes sexuales", llamado Register-Her.com, para destrozar los resultados de Google de las mujeres que asistían a escraches  feministas — no es sorprendente que no estuvo de acuerdo con mis consideraciones. Cuando empezó a amenazarme, su visión se volvió apocalíptica. 

"Nos mantuvimos agazapados al “comienzo de un descarrilamiento”, auguró Elam, un “punto de inflexión” que borraría del mapa a las feministas, a veces con violencia. Mujeres como yo íbamos a experimentar “efectos de gran impacto mucho más organizados… cortesía del movimiento de hombres”.

“En resumen, vendremos a por Uds. Por todas.”, escribió en negrita. “Y cuando terminemos, sentirás nostalgia recordando los días los días cuando todo lo que enfrentar  era con alguien que expresase el deseo de follarte tu sucio culo”.

En 2011, la idea de terrorismo organizado por un grupo de hombres sexistas online era hilarante. Así que hice lo ducho: ignoré la publicación de Elam. Me eché a reír. Seguí adelante.

El 23 de abril, Alek Minassian atropelló con su furgoneta a una multitud en Toronto  y mató a 10 personas, ocho de ellas mujeres. “¡La rebelión de incel ya ha comenzado!” escribió Minassian en Facebook. En ese momento, el Southern Poverty Law Center (Centro Judicial para la Pobreza del Sur) describía a Elam como líder de un “grupo de odio” supremacista masculino.

 

La “manosfera” a la que pertenecían él y Minassian — un rey de las ratas internauta de blogs y foros y abanderados del lifestyle (gurús de estilo de vida, dice literalmente), vinculado y definido por militancia antifeminista — se había convertido en un sector clave de fascismo estadounidense. Minassian no fue el primer asesino de "incel" acaparando titulares; con claridad pasmosa se inspiró en Elliott Rodger, quien mató a seis personas e hirió o atropelló de manera no mortal a 14 más en mayo de 2014. Antes de ambos, George Sodini, quien en 2009 mató a tres personas y mal hirió a nueve más. Como Elam, Rodger se consideraba como el heraldo de una tormenta inminente. “Un día, los incels se darán cuenta de su verdadera fuerza y efectivos y derrocará a este sistema opresivo feminista”, había escrito Rodger en PUAhate.com (desde entonces rebautizado como SlutHate). “Empieza a visualizar un mundo donde LAS MUJERES TE TEMEN”.

Desde afuera, la manosfera puede parecer intensamente facciosa, llena de afiliaciones y acrónimos confusos. Sus  fundadores patriarcales, los MRA (defensores de los derechos de los hombres), alcanzaron su apogeo en los 90; se centraron en la ley de divorcio, argumentando que los tribunales de familia privilegiaban injustamente a las mujeres, o en claras ventajas económicas de las mujeres, que remediaron demandando a los grupos de redes de mujeres y bares que cobraban menos a las mujeres en la Noche de Chicas. Después de los MRA llegaron los PUA (artistas del ligoteo), centrándose en probar su virilidad pues maximizan el número de mujeres con las que se acuestan. En la parte más honda de la piscina están los MGTOW (Hombres Siguiendo Su Propio Camino), que dicen odiar tanto a las mujeres que adrede se abstienen de interactuar con ellas. Al final, están los “incels”, los llamados célibes involuntarios, que creen que han sido desposeídos de sexo con mujeres suficientemente atractivas, y que promueven la legalización de la esclavitud sexual y la rebelión armada como respuesta.

Estas subcultura están unidas por la filosofía de la “píldora roja”, llamada así por una escena de Matrix, una película que, cabe señalar, fue dirigida por dos hombres que se autoidentifican mujeres. Esta teoría plantea una conspiración feminista enorme y maligna dirigida a reprimir el sexo masculino que la mayoría de los hombres desconocen porque les han comido el coco. Una vez que un hombre tiene su ratito de "píldora roja" y se da cuenta de que las normas de igualdad entre los sexos se han creado en concreto para joderles la vida, unirse a la manosfera se convierte en su única respuesta razonable.

Todos los movimientos dentro de la manosfera son peligrosos de una manera u otra. Elam, por ejemplo, es un MRA. El movimiento PUA engendró un hombre del saco internauta llamado Roosh V, que ha promovido la legalización de la violación. Sin embargo, la mayoría de los expertos con los que hablé estuvieron de acuerdo en indicar que los incels son el ala radical del movimiento; están harto enfurecidos, incluso dentro de una subcultura definida por la rabia de los hombres. “Su misoginia es más extrema, su ira absoluta hacia las mujeres es más extrema, si bien los MGTOW ocupan un cercano segundo lugar en esos departamentos”, dice David Futrelle, un periodista que ha estado rastreando la manosfera desde fines del 2000.

 “La ideología incel de igual forma estimula una especie de desaliento nihilista, convenciendo [a los hombres] de que son raros y singulares (o bajos, o lo que sea) para atraer a las mujeres, y que no hay esperanza de que puedan cambiar o que las mujeres cambiarán para aceptarlos. Así que consigues toda una comunidad de hombres encolerizados que se odian a sí mismos, en su mayoría jóvenes, que desprecian a las mujeres y a decir verdad no les importa si viven o mueren.’”

El #MeToo ha puesto de moda ofrecer a las mujeres una escucha comprensiva, pero logros como estos se borran de carrera.

En noviembre de 2017, Reddit prohibió r/incels con el argumento de que violaba la política de la plataforma contra el contenido que "alienta, ensalza, incita o reivindica violencia o daño físico contra un individuo o grupo de personas". Poco antes de la prohibición, un usuario había publicado una pregunta en r/asistencia-jurídica sobre cómo un violador podría evitar las consecuencias de hacerlo: "Soy mujer e iré a tomarme una copa con mi novia esta noche... Pongamos que me drogo con un tío cualquiera que no conozco de nada, violada mientras estoy inconsciente y abandonada en el bosque o algo así”, escribió. "¿Cómo podrías seguirle la pista a alguien así?". Los usuarios de Reddit rastrearon el historial de publicaciones del usuario y descubrieron que participaba en r/incels. Allí, las fantasías feminicidas era moneda corriente: “Nunca fantaseé [sic] con matar mujeres hasta que vi estas páginas”, posteó en un hilo específico; “Ídem”, respondió otro. Estaban respondiendo a un meme de Mulan de Disney.

Cuando se cerró r/incels, tenía al menos 40.000 miembros. Para vislumbrar cuán mal están las cosas, debes entender cómo la manosfera irrumpió por vez primera en la corriente dominante: no como un escándalo, sino como un chiste.

 The Pickup Artist (El ligón) de VH1 se emitió  durante dos temporadas, en 2007 y 2008. Sin embargo, resulta ser uno de los productos determinante de la cultura pop de la década, tanto por lo que contenía — ¡Ed Hardy! ¡Telerrealidad! ¡Guyliner (chico de los ojos pintados)! — y por lo que convenientemente quedó fuera. El programa presentaba una casa repleta de "entrañables perdedores", descritos en la pantalla con subtítulos como "Scott, 26: torpe y cohibido", quienes se vieron obligados a admitir ante la cámara que eran vírgenes sometiéndose a la tutela sexual de la autoproclamada "el mayor ligón del mundo."

El apodo Mystery (Misterio, en adelante), utilizado por Erik von Markovik, fue el personaje principal de la bestseller guía PUA de 2005 de "El Juego (The Game)", de Neil Strauss. Incluso entonces, había algo raro; Misterio se presenta a los lectores en medio de un colapso, con Strauss advirtiendo a una mujer que no entre en la habitación porque "probablemente te matará". (“No es que ella no se lo mereciera del todo, por supuesto”, añade Strauss). Pero Strauss retrató a Misterio como formidable y guay, un súperpredador sexual. 

Misterio “podría ganarles a todos”, escribió; él era "el ligón más venerado en la comunidad, un gigante". Esta mística se rebajó algo cuando la audiencia vio al Misterio mismamente dicho. Misterio posó para los créditos del programa con un sombrero de copa de piel sintética. Se vistió de cowboy centelleante para descartar a los participantes. En los segmentos intersticiales del show, Misterio aconsejó sobre cómo llevar, lo que solo puedo describir como una servidumbre, Hellraiser cuello alto, un blazer con estampado de leopardo con solapas ondulada, un gorro de baño  y gafas de natación. Su imagen se convirtió en uno de los gags más definitivos de la época, una sinécdoque para el inframundo del fracaso sexual masculino.

Lo ganso que era Misterio lo convirtieron en un remate, pero nuestra carcajada le dio mayor caché de lo que jamás podría la veneración de Strauss. Lo hacía parecer inofensivo: solo un pringado más de D&D (Misterio también era un mago) que usaba gafas de esquí en el medio de Arizona, una llamativa fuerza pero no amenazante para la superación personal.

 

Los periódicos y revistas de finales de 2000 estaban repletos de confusas coberturas de PUA por parte de reporteros. “Claro, el “seduccionismo” me hace alegrarme de no tener una hija corriendo por ahí”, concluye un artículo de la revista Boston Magazine de 2007. "Pero, a fin de cuentas, [estas] lecciones no son más excéntricas que las de los 'gurús' culturalmente más aceptados". El New York Times no solo publicó los primeros escritos de Strauss sobre la cultura PUA; también envió a uno de sus reporteros a un club con un discípulo ligón. La moda incluso dejó su huella en la historia de las comedias de época: Cómo conocí a vuestra madre incluía, como parte de su grupo de personajes principales, a un artista llamado Barney Stinson, interpretado por Neil Patrick Harris.

 

Al igual que Misterio, Barney tenía un blog, ideó galimatías de citas enrevesadas y trucos de magia. Varios de los tics y eslóganes del personaje, refiriéndose a los amigos varones como " compinches", empujándolos hacia mujeres al azar con un "¿haaaaaas conocido a [X]?" — vino directo de las páginas de The Game.

El estilo de vida de PUA se había normalizado, visto no como un extremismo antifeminista, sino como una versión un poco más barroca de la rudeza tipo de los universitarios. Este fue un error que costaría vidas. En 2010, la bloguera y periodista sobre sexualidad N'jaila Rhee dice que ofreció una charla sobre un "campamento de entrenamiento PUA" dirigido por J.T. Tran, líder de la comunidad conocida como “el Picaflor Asiático”.

Era el meollo del apogeo de PUA, y el editor de Rhee quería algo liviano, inconsistente y entretenido. Cuando regresó con un borrador que reflejaba la retórica real que había escuchado, dice, su pieza fue apartada. “Le dije [al editor] que estaban hablando de acosar a las mujeres y compartir fantasías violentas sobre dañar a mujeres y hombres que creían más exitosos sexualmente que ellos”, me dijo Rhee. El medio (que Rhee prefiere no nombrar) fue inflexible en sus peticiones: “El editor quería una pieza liviana y entretenida que la pintara como una subcultura bobalicona de Internet. Pero estas no eran personas a las que les gusta llevar trajes de piel o mercadear leche materna. Estaban abogando por la violación”.

 

Entre las muchas tácticas sexuales detalladas en The Game, las más alarmantes son aquellas destinadas a superar lo que Misterio llama la "defensa anti-fulana (ASD), definida, por Strauss, como "las maniobras que algunas mujeres hacen para evitar asumir la responsabilidad de iniciar o estar de acuerdo con el sexo”. En concreto, estas son instrucciones sobre cómo presionar a una mujer para que tenga sexo contigo después de que te haya dicho no.


Desarmar el ASD puede implicar contacto sexual, manipulación emocional o incluso violencia: de un PUA, Strauss escribe: “Me encantaría ver como una fue a su casa por primera vez y él agarrarle el cuello, estamparla contra la pared, luego la soltaba justo antes de besarla, colocando en el disparadero su adrenalina a partes iguales de miedo y excitación."

 

En un pasaje, un hombre describe cómo supera cualquier posible resistencia de las mujeres: después de ofrecerle un masaje, dijo: “Empiezo a masajearla por los pantalones, pero luego le digo que se los quite porque estorban. Si actúas como si fueras la autoridad, ella no te discutirá.” A partir de ahí, el individuo pasó a pellizcar y frotar las vaginas de las mujeres sin consentimiento, después de lo cual, "por lo general, me desabrocho los pantalones, me pongo un condón y empiezo a follarla sin besos ni preliminares”.

 

Si no hemos tomado en serio la violencia de los incels, es en parte porque no hemos registrado este vínculo profundo entre la misoginia y los asesinatos en masa.


En 2018, en efecto, ofrecer un aparente “masaje” como pretexto para una agresión sexual es una táctica atribuida a Harvey Weinstein. No es exactamente un impulso de The Game a la afirmación más infame de Roosh de que algunas de sus "conquistas" no habían consentido en tener relaciones sexuales — o, para el caso, al hombre que les pide a los usuarios de Reddit sugerencias sobre violaciones. Los "virtuosos del ligoteo" no eran solo frikis de Internet que llevaban sombreros graciosos; eran peligrosos. Solo que decir eso te tachaba de histérica.

Tracy Clark-Flory fue una de las pocas mujeres fichadas para perfilar Misterio en una pieza de 2007 para Salon. Primero leyó El Juego, luego de que su entonces novio le confesara que había usado sus técnicas con ella, la relación, como es lógico, no se mantuvo. Pero más tarde, "descubría que una cita lo había leído, o un tipo se me acercaba en un bar y sin ninguna duda usaba una de las técnicas", me dijo Clark-Flory. “Fue deprimente ver cuánto empuje parecían tener estas ideas sexistas entre los hombres”. Pero cuando planteó la pregunta con este hombre: — "Cuando intentas a ver a las mujeres como 'objetivos', como un poder que hay que destituir, ¿pierdes cualquier respeto intelectual por ellas?" — Misterio la despachó con un retórico meneo de mano muy clavecín: “Eso no encaja en mi contexto”, respondió.

 

El grupo que llamó la atención de Rhee en 2010, me dijo, eran "hombres que estaban enfurecidos ya que pagaron las clases de PUA y aún así no lograron [el] sexo que sentían que se les debía". Este grupo disidente de fallidos ligones se reunió en lo que Rhee llamó "sitios de odio PUA". El más famoso de ellos quizá sea PUAhate, el foro favorito de Elliott Rodger. Es un recorrido largo e insólito desde VH1 y Cómo conocí a vuestra madre hasta 10 personas muertas en Toronto, pero ahí está: el movimiento incel nació de la práctica de PUA, un nubarrón turbulento de estudiantes desengañados que estaban listos para probar cosas más violentas para acceder a los cuerpos de las mujeres. Por improbable que parezca, esos "encantadores perdedores" dispuestos frente a Misterio resultarían ser algunos de los rostros del terrorismo estadounidense.

 

En 2011, Allen Robert Reyes — un ligón que había aparecido en The Game con el apodo ensortijado "Gunwitch (Pistola mata brujas, o algo así)" — le disparó a una mujer en la cara sin ser mortífero. En la sección de comentarios de una website ya desaparecido, la hermana de la víctima afirmó que él le disparó por rechazar sus avances. (En un email de hace poco de Reyes, negó haberlo hecho). Una publicación sobre el incidente logró más de 300 comentarios en el blog Feministe.

 

El tiroteo pasó hábilmente desapercibido para los principales medios de comunicación. En 2009, después de que George Sodini matara a tres personas en un gimnasio de Los Ángeles en las afueras de Pittsburgh, salieron fotografías de él asistiendo a un seminario de PUA impartido por R. Don Steele. Amanda Marcotte en Pandagon, Jill Filipovic en Feministe, Marc en Feministing, Anna North en Jezebel y Amanda Hess en The Sexist escribieron sobre el papel de la cultura PUA en el fomento de la violencia y el derecho sexual de los hombres. Inclusive cuando los medios principales de comunicación ignoraron la violencia de la manosfera, las feministas, según se les decía, para qué discutirlo.

 

Y si bien sería bueno afirmar que esto se debió a una panorámica profética, la realidad era más simple. Simplemente no había forma de no tomar en cuenta la amenaza, dado que éramos sus objetivos principales. Desde el principio, el gentío de la píldora roja comprendió que el asedio online podría ser una herramienta poderosa para controlar las conversaciones: “El avance para los hombres no se logrará mediante el debate, la razón o los canales típicos de queja útiles para las fracciones de la población que al mundo le importara un carajo”, escribió Paul Elam en un post del blog de 2011. “El avance que necesitamos solo se logrará infligiendo suficiente dolor a los agentes del odio, a la vista de la comunidad, que, al pie de la letra, saque al sociedad del estado de coma en que se encuentra.”

 

Las blogueras feministas, como “agentes del odio” visibles y accesibles, entregadas como blancos fáciles. Vislumbraron muchas de las entradas en el simulado "registro" de Elam y fueron objeto de su doxxing (consiste en revelar información personal; se divulga al público sin el permiso de la víctima; dirección, el número de teléfono u otra información personal de alguien en línea para hacerlos más vulnerables a la violencia fuera de línea u online). Cuando Jessica Valenti puso su información en el registro en 2011, recibió tantas amenazas que tuvo que cambiar su número de móvil, comunicarse con el FBI y pasar a la clandestinidad.

 

Roosh organizó una "Semana de de humillar las personas obesas" para coordinar el acoso masivo de mujeres gordas en Twitter y sembró una obsesión largo plazo con Lindy West. Ser gorda y manifiesta era un riesgo ilustre; Ya en 2009, Melissa McEwan escribió que ella era con frecuencia como parte de un concurso de Photoshop, "siendo estampada con una 'polla en mi boca' y 'mi cara en el cuerpo de Jabba the Hutt.'"

No tenías que ser muy popular para recibir este tipo de atención, y el castigo rara vez era proporcional a la falta. En 2013, cuando una mujer que se hacía llamar Chanty Binx fue captada gritando en unos MRA en Toronto, la manosfera la doxxing, la amenazó hasta que ya no pudo participar en las protestas feministas y la acosó durante cinco años sin parar. Jaclyn Friedman, fundadora y asesora principal del grupo de defensa sin fines de lucro Mujer, Acción y Medios de Difusión (Women, Action & the Media; WAM!), se enfrentó a otra campaña de acoso cuando participó en la campaña #FBviolación para lograr que Facebook eliminara el contenido que defendía la agresión sexual.

“Tenían una pila de gente en sus tableros de mensajes revisando las declaraciones de de WAM!, todos mis escritos online, cualquier cosa que pudieran tener en las manos. Su idea en ese momento era demostrar que estábamos financiadas por el gobierno federal, lo que a sus ojos habría hecho que nuestra campaña fuera una " censura gubernamental", dice Friedman.

 

Sabía que debía bloquear de antemano su presencia analógica, pero solo a causa de que las últimas mujeres que trabajaron en una campaña similar habían recibido tantas amenazas probables que no podían seguir. “He sido el objetivo de estos tipos en otros tiempos”, dice Friedman, “y en verdad es terrorismo. Puede adueñarse de toda tu vida. No solo estás peleando con lo que te están haciendo activamente, sino también con lo que sabes que le han hecho a otras. Sientes que tienes que estar lista para cualquier cosa, lo cual es imposible, así que es solo este estremecimiento constante como: ¿Qué vulnerabilidad he olvidado? ¿Puedo irme a dormir o me despertaré y descubriré que me han hackeeado y que un acosador o un equipo SWAT está intentando entrar?”. Fue algo chocante y desolado darme cuenta de que algunas de las amenazas más profundas a tu existencia provenían de un grupo que los medios de comunicación principales consideraba una guasa. Pero también era espeluznante; como gritar pidiendo ayuda, en una habitación llena de gente, mientras todos los que te rodean se quedan del todo quietos. O como gritar el mismo mensaje, una y otra vez, mientras el resto del mundo rodaba cada vez más temerariamente hacia el precipicio.

 

La idea de una campaña de acoso pasó a los medios principales cuando lo creó el término "incels", en 2014. Solo unos meses después de la espiral de Rodger, las mujeres en Twitter comenzaron a notar pelotones de hombres furibundos que exigían "ética en el periodística ", el grito de guerra de #GamerGate Incels.

La campaña al principio se ajustó a los agravios antifeministas estándar. Las infames amenazas se concentraron en figuras de los medios de comunicación identificadas como feministas como Anita Sarkeesian, que había sido grandemente acosada durante años. GamerGate atrajo la atención de los medios al apuntar a los anunciantes, como Kotaku de Gawker Media, considerados hostiles. El reconocimiento ulterior familiarizó al público con amenazas como doxing o SWAT (llamar a un equipo SWAT armado para asaltar la casa del objetivo con una falsa amenaza de bomba) que las feministas sufrían ya desde hacía tiempo.

GamerGate además marcó un cambio ideológico en la manosfera, encarnado por medio de su entonces figura en promoción, Milo Yiannopolous. Si bien en un principio presentó sus lamentos en el lenguaje con el que los píldoras rojas estaban acostumbrados — una de las publicaciones más famosas de Yiannopolous se titulaba "El feminismo es Cáncer" —  mantuvo un acoplamiento perenne con grupos neonazis y supremacistas blancos, guiando a sus lectores de la misoginia a la alineación con la militancia de extrema derecha. Al ver cómo Yiannopolous montó una plataforma para las ideologías genocidas bajo el velo de la "indignación" pedante, entreteniendo a los críticos con una serie cada vez más ridícula de ropajes y cortes de cabello, quedó claro que había aprendido bien de las enseñanzas de Misterio.

 

La alianza entre masculinistas y supremacistas blancos fue normal, insinúa la activista Emily Gorcenski, con sede en Charlottesville. En los últimos tiempos, ha estado utilizando sus cuentas de redes sociales para alertar sobre los chats filtrados de Discord entre miembros de la extrema derecha, donde, dice, se utiliza la jerga incel sobre "Chads" y "Stacys". Gorcenski dice que ambos grupos tienden a transmutar sus propias angustias en un "andamiaje enmarañado de un sistema de creencias".

“Abordan a partir de [la supremacía blanca], y luego tienen que responder preguntas”, dice Gorcenski, “como, ¿los judíos son blancos? ¿O qué pasa si alguien es 2 por ciento blanco? Todo son estadísticas falsas y pseudociencia, pero tienen todo este marco edificado. Los Incel opinan eso de las mujeres.”

 

El vínculo ideológico entre la rabia misógina de GamerGate y la extrema derecha actual no es sutil. Muchas figuras actuales de la extrema derecha, como Mike Cernovich y Yiannopolous, inicialmente se hicieron un nombre dentro de GamerGate. La desarrolladora de videojuegos Zoe Quinn, el primer y principal objetivo del movimiento, había estado hablando del fascismo dentro del movimiento desde el principio. Ya en octubre de 2014, Quinn tuiteó que ella estaba "luchando contra más nazis que algunos de los tebeos del Capitán América en estos días, venga, no me jodas". En 2017, cuando Trump estaba a punto de asumir el cargo gracias al apoyo sustancial de la extrema derecha, Quinn escribió que "[acabo] de darme cuenta de que mi ruptura salió tan mal que él se sulfuró y arrimó el hombro para marcar el comienzo de una nueva era del fascismo estadounidense otra vez”.

Pero el giro de la manosfera hacia el fascismo no significó a la fuerza un caso de patrocinio de una nueva ideología tanto como de desenterrar el subtexto que había estado allí todo el tiempo. “Hay, y siempre ha habido, una superficie racial en todo esto”, dice la socióloga analógica Katherine Cross, cuyo trabajo con GamerGate la convirtió en la diana de una maniobra para cancelar su panel de SXSW de 2015 sobre acoso. “Antifeminismo, islamofobia, antisemitismo, racismo, todo va unido. Rasca uno y encuentras el otro. ”

 

Cross señala una de las entradas más famosos del manifiesto de Elliott Rodger: “¿Cómo podría un niño negro grotesco e inferior conseguir una niña blanca y no yo?”, el escribió. “Soy apuesto, y medio blanco. Soy descendiente de la aristocracia británica. Él descendiente de esclavos. Me lo merezco más.” Me preguntaba si algo de esto se habría desarrollado de otra manera en 2018; si alguno de esos periodistas varones o ejecutivos de la cadena se avergonzaba de su participación en la integración de la manosfera, o si se sentían responsables del ascensión de Rodger y Minassian.

 

Strauss, al menos, renunció a las PUA y escribió una memoria referente a cómo sobrevivir a la "adicción al sexo". Me comuniqué con varios hombres que habían cubierto estas comunidades a fines del 2000, —  incluido Strauss e incluso el propio Misterio — pero ninguno quiso hablar. Uno me dejo enviarle algunas preguntas; cuando mencioné a los incels, de golpe me dijo que "no podría participar".

 

Como tampoco lo es el resto del mundo es propenso a escuchar a las mujeres. Cuando hablé con la escritora Alana Massey, que fue embestida por Roissy, influyente bloguer de PUA, luego de un artículo de 2015 que publicó sobre Tinder, la conversación giró — como ocurre a menudo entre las mujeres en mi profesión — a qué acosadores teníamos en común. Me dijo que a fines de 2017 le habían pedido que disertara sobre las acusaciones recurrentes de acoso en torno al podcast en teoría "izquierdista" Chapo Trap House.

 

Los anfitriones del podcast, por no hablar de su iracunda cofradía online, se autopercibían como contrarios de la manosfera de extrema derecha. Sin embargo, sus tácticas — y objetivos — con frecuencia eran inquietantemente similares. Había sido un saco de boxeo habitual para Chapo durante 2016 y principios de 2017, lo que culminó con una amenaza de muerte manifiesta que me envió un hombre que, según parece, estaba en buenos términos con el presentador del Chapo, Felix Biederman. Massey llamó la atención al Chapo en noviembre de 2016, cuando se refirió a él como un "podcast C+" citándolo en un tuit. Me reenvió el email que le había enviado al reportero sobre el aluvión resultante; enlaces y capturas que contienen hombres que describen a Massey como una "stripper bipolar geriátrica" ​​y publican su foto de "antes y después de la metanfetamina". Con todo, cuando la reportera le reprodujo las citas, ella creyó que él planeaba no tomar en cuenta las acusaciones.

 "No citó ni una sola cosa que me enviaron", dijo Massey, "y tenía como tres condenas sobre 'estas cosas fastidiosas u otras'. Yo estaba como, no, solo sácalo". En 2011, la idea de terrorismo organizado por un grupo de hombres sexistas online era hilarante. En las semanas posteriores al ataque de Minassian, los medios publicaron otro embate de elucidaciones sobre "incels", los economistas reflexionaron sobre "redistribuir el sexo" y el columnista del Times, Ross Douthat, propuso que los hombres sin citas podrían beneficiarse del uso de trabajadoras sexuales o robots. (Que él considerara que los dos eran de recambio es su problema).

Al igual que las PUA, los incels fueron tomados al pie de la letra, con sus ideas antes impensables: "sexo redistribuido", a pesar del eufemismo, es un llamado a legalizar la esclavitud sexual, calado y transmitido acríticamente por los medios de comunicación dominantes. Entre el primer borrador de este artículo y el segundo, un chico de Santa Fe, Texas, se lanzó a tiros después de que una chica a la que había estado acosando durante meses se negara a salir con él y le dijera en público que la dejara en paz. Una vez más, las mujeres se quedaron atrapadas lanzando advertencias a una muchedumbre que ni las escuchó ni les importó. El ciclo que ha dominado la cobertura de la manosfera durante 10 años — horror y olvido, indignación máxima y borrado rápido — continúa hasta el día de hoy.

Un total de 20 han muerto en los ataques de Sodini, Rodger y Minassian. Nada de eso resulta difícil imaginarse. La ideología misógina elemental detrás de los ataques de incel no era ni vagamente oscura. “¿Es impredecible que alguien que profesa este tipo de reflexión, sobre cómo las mujeres les deben sexo a los hombres, sobre cómo las mujeres no valen nada excepto por su capacidad para proveer sexo, sobre cómo la fuerza y ​​la crueldad pueden conseguir sexo puesto que las mujeres son 'depravadas'... en efecto, termina matando a gente? Me correspondí en una publicación de blog de 2009 como réplica al tiroteo de Sodini. "No. No, no lo es."

 

Esto sin mencionar el papel que juega la tóxica masculinidad en la demoledora violencia en general: la historia de violencia machista que es común entre los lobos solitarios, o los incontables tiroteos que empiezan como crímenes de violencia machista en la pareja. Si no hemos tomado en serio la violencia de los incels, es en parte debido a que no hemos registrado esta conexión más profunda entre la misoginia y las masacres. En el ensayo de Rebecca Solnit de 2014 "Cassandra me pone los pelos de punta", indica que la mítica profeta griega Cassandra — que siempre tuvo razón y nunca creyeron —corrió con la misma suerte por causas que serían celebradas en cualquier tablero de incel. “[El] escepticismo con el que se topara sus augurios fue consecuencia de una maldición que Apolo le impuso cuando se negó a tener relaciones sexuales con el dios”, escribe Solnit.  “La idea de que la pérdida de credibilidad está atada a la aseveración de los derechos sobre tu propio cuerpo estuvo presente todo el tiempo”.

 

Al informar sobre esta historia, varias mujeres me explicaron que le habían contado la realidad a un hombre, sobre la violencia que habían sufrido o sobre la violencia que habían escuchado que concebían los hombres, solo para ser descartadas puesto que no encajaban en la historia que esos hombres habían decidido contar. El acoso se degrada a un simple fastidio; una historia sobre un movimiento terrorista en ciernes se posterga pues no es una pieza tontorrona sobre pringados que intentan echar un polvo. La misoginia, según Misterio, “no encaja” en este contexto.

 

Los hombres son dueños del relato. A menos que eso cambie, nada cambiará. El #MeToo ha puesto de moda ofrecer a las mujeres una escucha comprensiva, pero logros como estos se borran de carrera. Aún así, las mujeres a menudo tienen que salir masivamente para tumbar incluso a un depredador. Si un hombre tiene que ser acusado de más de 50 agresiones sexuales antes de que lo veamos como amenaza, aún estamos bajo los cánones de Cassandra. Además de las imágenes del seminario de PUA, el tirador de LA Fitness, George Sodini, dejó un canal de YouTube y un blog, en los que se obsesionaba insistentemente con su incapacidad para ennoviarse. En lugar de alejarse de Sodini tras el tiroteo de 2009, la manosfera lo acogió como el inicio de algo nuevo. “El celibato es una muerte errante y cualquier cosa está justificada para evitar ese destino miserable”, escribió Roissy, en indiscutible conmiseración. Pronosticó que “vamos a ver una creciente eunucocracia de machos betas sin querer célibes y los hombres marginados en sus filas concluyen que salir en una llamarada de plomo incendiada es mejor que vivir en la oscuridad sin amor”.

 

 

Me gustaría decir que fue una fantasía patética. Pero bueno, aquí estamos.

 

Actualización: esta pieza se actualizó para incluir una declaración de Reyes sobre el incidente del tiroteo. Niega haber flirteado con la víctima.

 

 

miércoles, 7 de septiembre de 2022

¿Qué es el género?

 

Rebecca Reilly-Cooper. What is gender?

https://aeon.co/essays/the-idea-that-gender-is-a-spectrum-is-a-new-gender-prison

 ¿Qué es el género?

Esta es una pregunta que es la base de la teoría y la práctica del feminismo, y es crucial para los debates actuales en el activismo por la justicia social sobre clase, identidad y privilegio. En la conversación diaria, la palabra 'género' es equivalente, mejor dicho, es referido como 'sexo'. Quizá debido a un ambiguo puritanismo acerca de articular palabra que del mismo modo describa coito, la palabra 'género' se trata de un eufemismo para referirse al hecho biológico de si una persona es mujer u hombre, evitándose el bochorno de tener que referirse, si bien de manera indirecta, a los órganos del cuerpo y procesos que esta bifurcación entraña.

 

La palabra 'género' en su origen tenía un significado gramatical en lenguajes que clasifican sus sustantivos en masculino, femenino o genérico. Pero desde al menos los años '60, la palabra ha adquirido otro significado, permitiéndonos hacer una distinción entre sexo y género. Para las feministas, esta distinción ha sido importante, puesto que nos permite reconocer que algunas de las diferencias entre mujeres y hombres son atribuibles a la biología, mientras que otras tienen sus raíces en el entorno, la cultura, la crianza y la educación — lo que las feministas llaman "socialización sexista".

 

Al menos, ese es el rol que por regla general ha desempeñado la palabra género en la teoría feminista. Solía ​ ser algo básico, una idea feminista elemental que mientras el sexo se refería a lo que es biológico,  y así tal vez en algún sentido 'natural', el género se refería a lo que se construye socialmente. 

Desde este punto de vista, que por simplicidad podemos llamar el punto de vista feminista radical de género, se refiere al conjunto de normas impuestas externamente que ordena y prohíbe las conductas individuales deseables de acuerdo con rasgos moralmente arbitrarios. Estas normas no solo son externas al individuo y se imponen de forma coercitiva, sino que además representan un sistema de castas binarias o una jerarquía, un sistema de valores con dos posiciones: la condición de varón por encima de la condición de mujer, la masculinidad por encima de la feminidad,

Los individuos nacen con el potencial para desempeñar una de dos funciones reproductivas, determinadas al nacer, o incluso antes, por los genitales externos que el bebé posea. Desde ese momento, serán inculcados en una de dos clases en la jerarquía: la clase superior si sus genitales son convexos, la inferior si sus genitales son cóncavos. 

 

Desde el nacimiento y la identificación de la pertenencia a una clase sexual que sucede en ese momento, la mayoría de las mujeres son criadas para ser pasivas, sumisas, débiles y cariñosas, mientras que la mayoría de los hombres son educados para ser activos, dominantes, fuertes y agresivos.

 

Este sistema de valores, y el proceso de socialización e inculcación de los individuos en él, es lo que quiere decir una feminista radical con la palabra 'género'. Entendido así, no es difícil ver lo que es inaceptable y opresivo referente a género, ya que limita el potencial de hombres y mujeres por igual, y afirma la superioridad de los hombres sobre las mujeres. En consecuencia, para la feminista radical, el objetivo es abolir género en su totalidad: dejar de meter en cajas rosas y azules a los individuos, y permitir el desarrollo de las personalidades y preferencias de los individuos sin la influencia represiva de este sistema de valores socialmente popularizado.

Esta percepción del carácter del género no se ajusta del todo a aquellos que experimentan el género como algo interno e innato en cierto sentido, más que como algo por entero construido socialmente e impuesto desde afuera. Estos individuos no solo cuestionan que género esté completamente construido, sino que además rechazan el análisis feminista radical de que es por su naturaleza jerárquica con dos posiciones. A este respecto, que para su más fácil referencia llamaré enfoque feminista queer del género, que hace que la maniobra del género opresiva no es que se construya socialmente y se imponga de forma coercitiva: más bien, el problema es la incidencia de la creencia de que solo hay dos géneros.

Los seres humanos de ambos sexos se liberarían si reconociéramos que, si bien el género es de facto una faceta interna, innata, esencial de nuestras identidades, hay más géneros que solo 'mujer' u 'hombre' entre los que elegir. Y el siguiente paso en el camino hacia la liberación es el reconocimiento de una nueva gama de identidades de género: ahora tenemos personas que se autodescriben como 'género queer' o 'no binario' o 'pangénero' o 'poligénero' o 'agénero' o 'demiboy' o 'demigirl' (demi significa mitad, demigénero identificarse parcialmente con un género concreto. Una demigirl puede sentirse parcialmente como una chica; demiboys y demigirls entran dentro del paraguas no binaria) o 'aporagender' (género específico que es diferente de masculino, femenino o cualquier combinación de los dos) o 'lunagender' (también conocido como Monagender, Monegender, o Selenogender) o 'quantumgender'... Podría seguir. Un mantra que se repite seguido entre los defensores de este enfoque es que 'el género no es binario; es un espectro'. Lo que se deduce de esta perspectiva no es que necesitamos tirar a bajo las cajas rosa y azul; más bien, tan sólo es preciso reconocer que hay muchas más cajas además de estas dos.

 

A primera vista, esto parece una atrayente idea, pero tiene numerosos problemas, problemas que hacen que resulte incoherente por dentro y políticamente poco atrayente. Muchos de los defensores del enfoque queer del género describe su identidad de género como 'no binaria' y presenta esto en oposición a la gran mayoría de individuos cuya identidad de género se presume que es binaria. A simple vista, parece haber una tensión inmediata entre la afirmación de que el género no es binario sino un espectro, y la afirmación de que solo una pequeña proporción de individuos puede ser descrita como que tiene una identidad de género no binaria. Si el género es en verdad un espectro, ¿no significa esto que todo individuo no es binario, por definición? Si es así, entonces la etiqueta 'no binario' para describir una identidad de género concreta se volvería redundante, puesto que no permitiría designar una categoría especial de individuos. Para evitar esto, el postulante del modelo de espectro debe de hecho asumir que el género es tanto binario como espectro. Es del todo posible que una pertenencia se describa  de forma continua y binaria. Un ejemplo es la altura: claro está que la altura es un continuo, y los individuos pueden quedarse a lo largo del continuo; pero también tenemos las etiquetas binarias Alto y Bajo. ¿Podría el género maniobrar de manera similar?

Lo que hay que advertir sobre el binario Alto/Bajo es que cuando se exhortan estos conceptos para referirse a personas, son descripciones relativas o comparativas. Dado que la altura es un espectro o un continuo, ningún individuo es del todo alto o del todo bajo; todos somos más altos que algunos individuos y más bajos que otros. Cuando nos referimos a las personas como altas, lo que queremos decir es que son más altas que la gente promedio en algún grupo cuya altura nos interesa examinar. Un niño podía ser al mismo tiempo alto para un niño de seis años y, sin embargo, bajo comparado con todos los hombres. Por consiguiente, las adscripciones de las etiquetas binarias Alto y Bajo deben ser comparativas y hacer referencia al término medio. Tal vez los individuos que se agrupan en torno a esta media podrían tener algún derecho a autodescribirse como de 'altura no binaria'. 

No obstante, parece poco probable que esta interpretación del modelo espectro satisfaga a quienes se autodescriben género no binario. Si el género, como la altura, debe entenderse como comparativo o relativo, esto supondría una bofetada para la insistencia de que los individuos son los únicos árbitros de su género. Tu género se definiría por referencia a la distribución de las identidades de género presentes en el grupo en el que te encuentras, y no por tu propia autodeterminación. Por ende, no dependería de mí decidir que no soy binario. Esto podría determinarse solo comparando mi identidad de género con la que se esparce de los demás, y viendo dónde pertenezco. Y aunque pueda pensar en mí misma como mujer, alguien más podría estar más abajo en el espectro respecto a la condición de mujer que yo y, por ese motivo, 'más mujer' que yo.

 

Asimismo, cuando observamos la analogía con la altura, podemos ver que, al observar a toda la población, solo una pequeña minoría se describiría con precisión como Alta o Baja. Dado que la altura es de veras un espectro, y las etiquetas binarias se asignan en comparación, solo un puñado de personas en cada extremo del espectro puede etiquetarse sobremanera como alto o bajo. El resto de nosotros, desplomándonos a lo largo de todos los puntos intermedios, somos personas de altura no binaria, y somos típicos. A decir verdad, son las personas binarias altas y bajas las que son raras e inusuales. Y si desarrollamos la analogía al género, vemos que tener género no binario es en realidad la norma, no la excepción.

 

Autodeclararse no binario es, en efecto, crear un nuevo binario falso.

 

Si el género es un espectro, eso significa que es un continuo entre dos extremos, y todos están emplazados en algún lugar a lo largo de ese continuo. Sospecho que los dos extremos del espectro son la masculinidad y la feminidad. ¿Hay alguna posibilidad de que otra cosa pueda ser? Una vez que nos damos cuenta de esto, queda claro que todo el mundo es no binario, ya que en absoluto nadie es pura masculinidad o pura feminidad. Por supuesto, algunos individuos estarán más cerca de un extremo del espectro, mientras que otros serán más ambiguos y flotarán cerca del centro. Pero incluso la persona femenina más tópica mostrará algunos rasgos que asociamos con la masculinidad, y viceversa.

 

Estaría feliz con esta implicación, a causa de que a pesar de tener biología de mujer y llamarme mujer, no me considero un estereotipo de género bidimensional. No soy una manifestación ideal de la esencia de la feminidad, por lo que no soy binaria. Como todo el mundo. Con todo, es poco probable que aquellos que se autodescriben como no binarios estén satisfechos con esta conclusión, ya que su identidad como 'persona no binaria' depende de la existencia de un grupo mucho más numeroso de la llamada personas 'cisgénero', personas que son incapaces de estar fuera de la arbitrariedad de los géneros masculino/femenino establecidos por la sociedad.

 

Y tenemos aquí una ironía sobre quienes insisten en que ellos y un puñado de sus camaradas insurrectos de género no son binarios: al hacerlo, crean un falso binario entre aquellos que se ajustan a las normas de género asociadas con su sexo y aquellos que no. En realidad, todo el mundo es no binario. Todos participamos activamente en algunas normas de género, aceptamos de manera pasiva a otros, y de buena gana despotricamos contra otros. De ahí que autodeclararse no binario es, por cierto, crear un nuevo binario falso. A menudo de igual forma parece implicar, al menos implícitamente, ubicarse uno mismo en el lado más complejo e interesante de ese binarismo, lo que permite que el no binario afirme incomprensión y estar políticamente oprimido por parte de los binarios cisgénero.

 

Si te identificas como pangénero, ¿la afirmación es que representas todos los puntos posibles del espectro? ¿Todo al mismo tiempo? ¿Cómo podría ser posible, dado que los extremos representan todo el tiempo opuestos incompatibles entre sí? La feminidad pura es pasividad, debilidad y sumisión, mientras que la masculinidad pura es agresión, fuerza y dominio. Es simplemente imposible ser todas estas cosas al mismo tiempo. Si está en desacuerdo con estas definiciones de masculinidad y feminidad, y no acepta que la masculinidad debe definirse en términos de dominación mientras que la feminidad debe describirse en términos de sumisión, acogemos con agrado otras definiciones. Pero lo que sea que se te ocurra, van a representar uno frente al otro.

 

A todas luces, a un puñado de individuos se les permite optar por salirse del espectro por completo autodeclarándose 'agénero', diciendo que no se sienten ni hombres ni mujeres, y que no tienen ninguna experiencia interna de género. No se nos ha dado explicaciones acerca de las razones de por qué algunos pueden negarse a definir su personalidad en términos de género mientras que otras no, pero una cosa está clara sobre la autodesignación como 'agénero': no todos podemos hacerlo, por las mismas razones por las que no todos podemos llamarnos no binarios. Si todos negáramos que tengamos una identidad de género esencial e innato, entonces la etiqueta 'agénero' se volvería redundante, ya que la carencia de género sería una característica universal. Agénero sólo se puede ser definido frente género.

 

Los que se autodefinen por su falta de género, por lo tanto, deben confiar en la opinión de que la mayoría de la gente tiene un género esencial e innato pero que, por alguna razón, ellos no.

 

Una vez que aseguramos que el problema con el género es que hoy por hoy reconocemos solo dos de ellos, la cuestión obvia es: ¿cuántos géneros tendríamos que reconocer para no ser opresores? ¿Cuántas identidades de género posibles hay? La única respuesta coherente a esto es: 7 billones, más o menos. Hay tantas identidades de género posibles como humanos en el planeta. Según Nonbinary.org, uno de los principales sitios de referencia de Internet para obtener información sobre géneros no binarios, tu género puede ser el rocío, sol, música, mar, Júpiter o las tinieblas. Tu género puede ser pizza.

 

Pero si esto es así, no está claro cómo tiene sentido o añade algo a nuestro entendimiento de llamar a cualquiera de estas cosas 'género', en lugar de tan sólo 'personalidad' o 'cosas que me gustan'. La palabra género no es solo una palabra sofisticada para tu personalidad o tus gustos o preferencias. No es solo una etiqueta para arrogar, de modo que ahora tiene una forma única de describir cuán grandioso, multitudinario e interesante eres. Género es el sistema de valores que vincula los comportamientos y características deseables (¿y a veces indeseables?) a la función reproductiva. Una vez que hayamos desvinculado esos comportamientos y características de la función reproductiva — que deberíamos — y una vez que hayamos rechazado la idea de que solo hay dos tipos de personalidad y que uno es superior al otro — que deberíamos — ¿qué puede significar seguir llamando a esto 'género'? ¿Qué significado tiene en este punto la palabra 'género', que la palabra 'personalidad' no puede atraer?

 

En Nonbinary.org, tu género, según parece, puede ser:

(Nombre)género: 'Género que es mejor explicado por el nombre propio, acertado para quienes aún no están seguros de lo que identifican pero sin lugar a dudas saben que no son cis... se puede emplear como un término general o un identificador concreto, por ejemplo, johngender, janegender, (su nombre acá)género, etc.' 

 

La solución es no tratar de escabullirse sin ser vista por barras de la jaula dejando el resto de la jaula intacta, y el resto de las mujeres de la humanidad atrapadas dentro. Este deseo de no ser cis es racional y tiene perfecto sentido, en especial si eres mujer. Yo también considero que mis pensamientos, sentimientos, aptitudes y disposiciones son bastante interesantes, equilibrada y compleja para ser tan sólo una ‘cis mujer’.  A mí también me gustaría trascender los estereotipos socialmente construidos sobre mi cuerpo de mujer y las suposiciones que otros hacen sobre mí como resultado de ello. A mí también me gustaría ser vista como algo más que una madre/empleada doméstica/objeto de satisfacción sexual. A mí también me gustaría ser vista como un ser humano, una persona con un maravilloso mundo interior, con el potencial de ser más que lo que nuestra sociedad en nuestros días enmarca a las mujeres.

 

El ejemplo de '(nombre)género' demuestra a la perfección cómo se manejan las identidades de género no binarias y la función que realizan. Son para quienes no están seguras de cómo se identifican, pero saben que no son cisgénero. Como es lógico porque son demasiado interesantes, revolucionarios y transgresores para algo tan común y convencional como cis.

 

La solución a eso, sin embargo, es no considerarme agénero, tratar de escurrirme por los hierros de la jaula mientras dejo el resto de la jaula intacta, y el resto de las mujeres del mundo atrapadas dentro. Esto es así, sobre todo, puesto que no puedes escurrirte por los barrotes. Por mucho que me autodenomine 'agénero', el mundo no dejará de verme como mujer y me tratará en consecuencia. Puedo presentarme como agénero e insistir en mis neopronombres cuando solicito un trabajo, pero eso no impedirá que el entrevistador vea a una potencial hacedora de bebés y le dé el puesto a los menos calificados pero con menos cargas por la procreación del candidato macho.

 

Con esto llegamos al conflicto capital en el meollo de las políticas de identidad de género, y que la mayoría de sus valedores no han advertido o prefieren ignorar puesto que solo puede resolverse rechazando algunos de los principios elementales del dogma.

 

Mucha gente asumen con razón que la palabra 'transgénero' es sinónimo de 'transexual' y significa algo como: tener disforia y angustia por su cuerpo sexuado, y tener el deseo de alterar ese cuerpo para que se parezca más al cuerpo del sexo opuesto. Pero según la terminología actual de la política de identidad de género, identificarse transgénero no tiene nada que ver con el deseo de cambiar tu cuerpo sexuado. Lo que significa transgénero es que tu identidad de género innata no coincide con el género que te asignaron al nacer. Si bien pudiera ser el caso que está del todo feliz y contento con el cuerpo que tiene. Eres transgénero tan sólo si te identificas con un género, pero socialmente te han percibido como otro.

 

Es un principio vital de la doctrina que la gran mayoría de la gente puede ser descrita como ‘cisgénero’, lo que significa que nuestra identidad de género innata coincide con la que se nos asignó al nacer. Pero como hemos visto, si la identidad de género es un espectro, entonces todos somos no binarios, pues  ninguno de nosotros habita los puntos  que se sitúan en los extremos de tal espectro. Cada uno de nosotros existirá en algún punto único a lo largo de ese espectro, determinado por la naturaleza individual e intrínseca de nuestra propia identidad individual y nuestra propia experiencia subjetiva de género. Habida cuenta de que no está claro cómo alguien podría ser cisgénero. A ninguno de nosotros se nos asignó nuestra identidad de género correcta al nacer, ¿por cómo podríamos haberlo sido? En el momento de mi nacimiento, ¿cómo iba a saber cualquiera que más tarde descubriría que mi identidad de género es 'género escarcha'? ¿Un género que es en apariencia frío y cubierto de nieve?

 

Una vez que reconocemos que el número de identidades de género puede ser infinito, nos vemos obligados a aceptar que nadie en el fondo es cisgénero ya que a nadie se le asigna la identidad de género correcta al nacer. Es más, a ninguno se nos asignó una identidad de género al nacer, para nada. Fuimos ubicados en una de dos clases de sexo sobre la base de nuestra viable función reproductiva, determinada por nuestros genitales externos. Enseguida fuimos criados de acuerdo con las normas de género prescritas socialmente para las personas de ese sexo. Todos somos educados e imbuidos en uno de dos roles, mucho antes de que podamos expresar nuestras creencias sobre nuestra identidad de género innata, o autodeterminar el punto justo en el que caemos en el continuo de género. Así pues, definir a las personas que se autoidentifican transgénero como aquellas a las que al nacer no se les asignó el lugar correcto en el espectro de género tiene la implicación de que todos y todas somos transgénero; no hay individuo cisgénero.

 

La conclusión lógica de todo esto es: si el género es un espectro, no un binario, entonces todo el mundo es trans. O, en su defecto, no hay personas trans. Lo que sea, esta es una conclusión muy insatisfactoria y que sirve tanto para oscurecer la realidad de la opresión de las mujeres como para borrar e invalidar las experiencias de las personas que se identifican transexuales.

 

La forma de sortear esta conclusión es darse cuenta de que el género no es un espectro. No es un espectro, porque no es una esencia o pertenencia innata e interna. El género no es un hecho sobre las personas que debemos tomar como fijo y esencial, y al punto construir nuestras instituciones sociales en torno a ese hecho. El género se construye socialmente por completo, una jerarquía impuesta desde el exterior, con dos clases, que ocupan dos posiciones de valor: hombre sobre mujer, masculino sobre femenino, masculinidad sobre feminidad.

 

La verdad de la analogía del espectro reside en el hecho de que la conformidad con el lugar de uno en la jerarquía y con los roles que establece a las personas variará de persona a persona. A algunas personas les resultará un tanto más fácil y leve ajustarse a las normas de género asociadas con su sexo, mientras que otras hallan los roles de género inscritos con su sexo tan opresivos y restrictivos que no pueden sobrellevar vivir bajo ellos, y eligen hacer la transición para vivir en acuerdo con el rol de género opuesto.

 

El género como jerarquía perpetúa la subordinación de las mujeres a los hombres y constriñe el desarrollo de ambos sexos.

 

Por suerte, lo que es un espectro es la personalidad, en toda su variedad y complejidad. (En realidad, tampoco es un espectro único, puesto que no es sólo un continuo entre dos extremos. Es más como una gran bola trastabillante de cosas de los seres humanos). Género es el sistema de valores que dice que hay dos tipos de personalidad fijado por los órganos reproductivos con los que naciste. Uno de los primeros pasos para liberar a la gente de la jaula que es el género es desafiar las normas de género establecidas y jugar y explorar su expresión y presentación de género. Nadie, y desde luego ninguna feminista radical, quiere impedir que nadie se autodefina de un modo que tenga sentido para ellos, o que exprese su personalidad de una forma que les resulte satisfactoria y liberadora.

 

Entonces, si quieres autonombrarte GéneroQueer presentándote como demigirl, hazlo. Expresa esa identidad como quieras. Pásatelo bomba con eso. Surge un problema solo cuando comienzas a hacer aseveraciones políticas sobre la base de esa etiqueta — cuando comienzas a exigir que otros se autonombren cisgénero, ya que necesitas que haya un grupo de personas cis binarias corrientes para que te definas; y cuando instas en que estas personas cis tienen una superioridad estructural y un privilegio político sobre ti, a causa de que se las lee socialmente como personas binarias conformistas, mientras que nadie vislumbra realmente cuán compleja, resplandeciente, multifacética e impar es tu identidad de género. Autonombrarse no binario o de género fluido mientras pretendes que otros se autonombren cisgénero es insistir en que la gran mayoría de los humanos deben permanecer en sus cajitas, porque te identificas como sin caja.

 

La solución no es cosificar el género instando en cada vez más categorías de género que definen la complejidad de la personalidad humana de manera rígida y esencialista. La solución es abolir el género en su totalidad. No necesitamos género. Estaríamos mejor sin él. Género como una jerarquía con dos posiciones maniobra para naturalizar y perpetuar la subordinación de las mujeres a los hombres, y constriñe el desarrollo de los individuos de ambos sexos. Reconcibiendo el género como un espectro de identidad no supone mejora alguna.

 

No necesitas tener una experiencia de género intensa, interna y esencial para ser libre de vestirte como quieras, comportarte como quieras, trabajar como quieras, amar a quien quieras. No es necesario que demuestres que tu personalidad es femenina para que sea admisible que te entretengas con maquillaje, fogones y artesanía. No necesitas ser GéneroQueer para ser queer. La solución a un sistema opresivo que coloca a las personas en cajas rosas y azules no es crear más y más cajas que sean de cualquier color que no sea azul o rosa. La solución es demoler las cajas por completo.

 

lunes, 5 de septiembre de 2022

Del 604 al 607.

604) Klaus T (sin apenas datos personales por cuestiones de Ley de Protección de Datos). Alemania. Pederastia. 

Con discreción, sin hacer ruido, a escondidas: "Discretamente condenado como mujer". Lo más probable es que esté alojado en una cárcel de mujeres. https://reduxx.info/trans-pedophile-convicted-as-a-woman-in-germany-after-abusing-2-children/ 

Nuria ha traducido la información del enlace de arriba. https://salagre.blogspot.com/2022/09/pederasta-trans-condenado-como-mujer-en.html "Klaus T., de 63 años, y del que se desconoce el apellido debido a las estrictas leyes de privacidad, compareció ante el tribunal por primera vez en abril acusado de abusar sexualmente de dos niñas, de 9 y 10 años. La niña de 9 años era su propia nieta, y la de 10 era una niña que vivía en su bloque de apartamentos." 

 

605) Amber aka Jody Matthew Burke. Montreal, Québec. Canadá. Extremada violencia sexual. Agresor sexual: "agresión sexual, agresión sexual con un arma, agresión sexual que provocó lesiones corporales graves, agresión y amenazas."

En 2019, apuestas deportivas. Este personaje es un jugador profesional de críquet, un malhechor popular, conflictivo y muy violento. El siguiente enlace es tremendo, se niega la mayor. Fue suspendido 8 años por la Junta deportiva, se le condena a prisión por estar involucrado en asunto turbio de casas y corredores de apuestas de críquet. https://jodymatthewburkevictimized.wordpress.com/2019/07/04/jody-matthew-burke-victimized-by-cricket-bookies-and-sentenced-to-jail/ 

Delincuente sexual peligroso reincidente e incluido en el Registro de delincuentes sexuales.

"Está cumpliendo pena de prisión en la actualidad por extremada violencia sexual contra su mujer (violencia machista), en su vista para sentencia pidió no recibir una designación de delincuente peligroso pues hoy en día se identifica como mujer. Como delincuente peligroso Burke puede ser encarcelado de forma indefinida; la libertad condicional puede concederse pero es poco frecuente." https://www.womenarehuman.com/male-extremely-violent-sexual-offender-claims-to-be-a-woman-seeks-lighter-sentence/ 

Burke ha sido condenado por agresión sexual en tres ocasiones, por casos separados, y fue incluido en el registro federal de delincuentes sexuales de Canadá por delitos sexuales violentos cometidos en 2005 y 2014 en Ontario y en la Columbia Británica, respectivamente. https://reduxx.info/violent-sex-offender-begins-identifying-as-transgender-requests-more-lenient-sentence/ El juez lo encontró culpable de los cinco cargos que enfrentó tras su arresto en 2017. Fue "declarado culpable de agresión sexual, agresión sexual con un arma, agresión sexual que provocó lesiones corporales graves, agresión y amenazas." 

https://montrealgazette.com/news/local-news/man-isolated-sexually-assaulted-woman-he-met-while-living-at-a-halfway-house 3 años de prisión por acá. "En 2014, Burke fue sentenciado en la Corte Suprema de British Columbia a una pena de prisión de seis años por una serie de delitos violentos, incluyendo agresión sexual." 

 

606) Nicole aka Marina (sin más datos personales que este baile de nombres). Neuquén. Argentina. Trata de personas con fines de explotación sexual. 

El laboratorio identitario argentino a pleno pulmón artificial. Un caso de justicia patriarcal. Cómo se retuercen los hechos y los delitos para dejar en libertad a un delincuente porque resuena la cantaleta de los hombres como minoría oprimida del mundo mundial a lo largo de los siglos. Entre bomberos no pisan la manguera, tal cual. "Nicole le manifestó a Cabral “que está arrepentida de todo” que “acepta todo lo que le dicen” y que le “hace mucho mal hablar de esto porque le hace recordar muchas cosas que ya no quiere recordar”. “Que quiere pedir disculpas por si cometió algún error, si pudo haber dañado a alguien, pero que fue mucho mayor el daño que le causaron a ella." https://www.rionegro.com.ar/justicia/absuelven-a-una-mujer-trans-y-migrante-en-neuquen-si-todo-es-trata-nada-lo-sera-2466097/amp/ 

"Es cierto que se allanó la vivienda en la que se la encontró a ella junto a otras personas, que se secuestró dinero, pero para el magistrado, “no surgió ningún dato que diera cuenta que allí existiera trata, aunque sí que se ejercía la prostitución.” "El juez Alejandro Cabral, en su fallo, aseguró que la imputada “fue víctima del poder punitivo del Estado por ser vulnerable; víctima y no autora de delito alguno, perseguida por más de 6 años por un delito que no cometió”. Sostuvo que “el expediente en el cual ni siquiera se respetó la identidad autopercibida, se encuentra sustentado en estereotipos y sesgos que no pueden ser tolerados por el Poder Judicial”. https://neuquendigitalnoticias.com.ar/contenido/11678/absuelven-a-mujer-trans-acusada-de-trata-de-personas-en-neuquen 

Si se dais cuenta las noticias de arriba es de 2022, pues la siguiente de 2021. ¿Parecidos razonables? Muchos, tanto que es el mismo caso. 

"Absuelven a Martina, una mujer trans de Neuquén. Neuquen.- La Dirección Provincial de Diversidad a través de su Director Adrián Urrutia, su asesora legal Dra. Mariana González y la directora de promoción de derechos Prof. Alejandra Rodríguez Carrera acompañaron a Martina en las jornadas de juicio oral realizado los días viernes 2 y lunes 5 de julio en la Ciudad de Neuquén (...) El Fiscal Miguel Palazzani y la Dra. Mariela Labozzeta titular de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres -UFEM- en sus alegatos pidieron la absolución de Martina aludiendo a violaciones múltiples a sus derechos humanos, la falta de perspectiva de género y diversidad, violación al plazo razonable, condición de víctima y criminalización del eslabón más débil. (...) Tal como destacó el Dr. Alejandro Cabral, juez que dictó la absolución, Martina fue víctima del poder punitivo del Estado por ser vulnerable; víctima y no autora de delito alguno, perseguida por más de 6 años por un delito que no cometió. Agregó que el expediente en el cual ni siquiera se respetó la identidad autopercibida, se encuentra sustentado en estereotipos y sesgos que no pueden ser tolerados por el Poder Judicial. El juez Cabral señaló en su sentencia que al proceso penal sólo llegan los vulnerados y se juzga sistemáticamente a los pobres y excluidos, aludiendo al concepto de aporofobia o animosidad, hostilidad y aversión hacia la pobreza, lo que sustentó su sentencia absolutoria." https://noticiasnqn.com.ar/actualidad/absuelven-a-martina-una-mujer-trans-de-neuquen.htm 

 

607) "Absuelven a 18 mujeres trans acusadas de comercializar drogas, debido a su estado de vulnerabilidad". Argentina. 18 hombres que se autodeclaran mujeres. 

"En un fallo inédito, la jueza Sabrina Namer, integrante del Tribunal Oral Federal N° 8, absolvió a 18 mujeres trans en situación de prostitución --y al marido de una de ellas— que llegaron a juicio por comercialización de drogas en el barrio porteño de Constitución: la magistrada tomó esa decisión luego de entrevistar personalmente y en forma conjunta a todas las imputadas y concluir que sus condiciones de vida, en situación de extrema vulnerabilidad, tenían relación directa con el delito que se les imputaba." https://www.pagina12.com.ar/439642-absuelven-a-18-mujeres-trans-acusadas-de-comercializar-droga

 

¿Quiénes mueven los hilos de esta bestialidad? Es impresionante y espantosa la faena de las alienadas chifladas del transgenerismo. Estas copartícipes y cómplices traidoras a su sexo nos llevan a la deshumanización, al picadero, al desguace para poner en venta nuestros órganos útiles, al transhumanismo. "Asimismo, criticó el accionar de los policías que intervinieron, ya que estaban siendo investigados por inacción. También fue cuestionada la defensa, la fiscalía y el Cuerpo Médico Forense por no reconocer la identidad de las mujeres, a quienes llamaron “varones travestidos” durante el expediente. " https://www.notaalpie.com.ar/2022/07/28/el-contexto-importa-absuelven-a-mujeres-trans-por-su-estado-de-vulnerabilidad/ 

"10 de agosto de 2022. Absolvieron a 18 mujeres trans acusadas de comercializar estupefacientes". https://www.mpdefensa.gob.ar/comunicacion/la-defensa-publica-los-medios/absolvieron-a-18-mujeres-trans-acusadas-comercializar

domingo, 4 de septiembre de 2022

El súmmum de la Incoherencia: la ideología de género y el fin de la ley.

https://www.firstthings.com/web-exclusives/2017/03/supreme-incoherence-transgender-ideology-and-the-end-of-law  

El súmmum de la Incoherencia: la ideología de género (transgenerismo) y el fin de la ley.

Supreme Incoherence: Transgender Ideology and the End of Law, by Jeff Shafer. 03. 28. 17. 

El autor es un conservador, Jeff Shafer, en su calidad de Consejero Jurídico Superior en Alliance Defending Freedom. La website en español de la Alianza es https://adfinternational.lat/ 

Este artículo es revelador ya que derriba el templete identitario, muestra la ilegalidad en sí misma. En España, por ejemplo, contamos con la Constitución y una serie de leyes — como la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres o la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género — que hacen inconstitucional la Loretta que el Gobierno de coalición pretende aprobar dando un golpe a la Constitución española y a las leyes orgánicas en vigor. Es gravísimo este ataque al estado de derecho (España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político) que pretende perpetrar el propio Gobierno de coalición por intereses personales de Pedro Sánchez e Irene Montero, pues en EEUU sucede lo mismo, en realidad, en todos los países se actúa igual, la carta constitucional es el agujero negro del transgenerismo, ejemplo actual lo hallamos en Chile, la reforma constitucional para encajar legalmente la ideológica de género, así que antes de pasar a la traducción me detengo en este aspecto capital. 

Biden, antes lo hizo Obama, reinterpreta el Título IX, una ley aprobada en 1972 para proteger contra la discriminación en la educación basada en el sexo. En su nueva directiva de política, el departamento dijo que la discriminación es basada en la identidad de género. Este enlace https://derechadiario.com.ar/deportes/el-fin-del-deporte-femenino-una-orden-ejecutiva-de-joe-biden-prohibe-que-se-le-niegue-la-participacion-a-los-hombres-mujeres-trans-en-las-competiciones-femeninas 

“La nueva administración de Estados Unidos exclama que esta postura tiene como piedra angular al Título VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964, según enmendada (42 USC 2000e et seq.), la cual prohibiría la discriminación por motivos de identidad de género u orientación sexual. Con el decreto, Biden interpreta que las empresas que sólo trabajan con un sexo determinado, en este caso las ligas deportivas femeninas, están discriminando a los transgénero.” https://bles.com/america/ee-uu/asociaciones-de-pediatras-demandan-a-la-administracion-biden-por-obligarlos-a-realizar-cambios-de-sexo.html 

Desde que llegó al poder está reescribiendo: "Biden dirigirá al Departamento de Educación para revisar los cambios del Título IX". Durante su tiempo como vicepresidente, Biden, junto con el presidente Obama, expandió el alcance del Título IX para incluir el transgenerismo. En mayo de 2016, la Administración Obama-Biden citó el Título IX al advertir a las escuelas y universidades de todo el país que debían permitir que los estudiantes accedieran al baño de acuerdo con su identidad de género. La Administración Obama-Biden emitió un documento de 25 páginas con las sugerencias de políticas que dejaba en claro que "bajo el Título IX, una escuela debía tratar a los estudiantes con su identidad de género, incluso si sus registros educativos o los documentos de identificación indican un sexo diferente. Esta directiva fue vista como una gran victoria para el lobby transgenerista en todo el país. https://elpais.com/internacional/2016/05/25/estados_unidos/1464208440_299592.html 

Obama quiere que las escuelas públicas tengan baños para estudiantes transgénero https://elpais.com/internacional/2016/05/13/estados_unidos/1463152693_471444.html  

Con Trump se anuló la disposición de Obama que permitía a los estudiantes que se autoidentifican como transgénero elegir baño y vestuario. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-39059467 

¿Qué es el Título IX? El Título IX establece que: Ninguna persona en los Estados Unidos será excluida de participar, negada beneficios, ni sometida a discriminación debido al sexo de la persona en ningún programa o actividad que reciba ayuda económica federal. https://www2.ed.gov/about/offices/list/ocr/docs/tix-dis-sp.pdf 

“El Título IX de las Enmiendas de Educación de 1972 (Título IX) prohíbe el discrimen por razón de sexo, en los programas y actividades de instituciones educativas de todos los niveles que reciban fondos federales. Es una ley federal que fue promulgada en el año 1972 para asegurar que el personal y estudiantado masculino y femenino en instituciones educativas sean tratados con equidad y justicia. Así el preámbulo del Título IX de las Enmiendas de Educación de 1972 dice que: “Ninguna persona en los Estados Unidos deberá, a base de su sexo, ser excluida de participar en, ser negada los beneficios de, o ser sujeta a discriminación por ningún programa o actividad de educación que reciba ayuda financiera del gobierno Federal.” “El Título IX protege a los estudiantes, empleados, solicitantes de admisión y empleo, y otras personas, de todo tipo de discriminación sexual, incluida la discriminación por identidad sexual o la falta de conformidad a las nociones estereotipadas de masculinidad o feminidad. Bajo Título IX, el discrimen por sexo puede incluir además la violencia doméstica, violencia entre parejas, acecho y el hostigamiento sexual. Esta Ley, protege a todos y todas los y las estudiantes independientemente del sexo de la persona ofensora o de la persona afectada. Todos, estudiantes, empleados y visitantes en las instituciones que reciben ayuda federal están protegidos por el Título IX, independientemente de su sexo, orientación afectiva, identidad de sexo, estatus de tiempo completo o parcial, discapacidad, raza u origen nacional en todos los programas y actividades educativas de la institución a la que pertenecen o aspiran a pertenecer.” https://tituloix.uprrp.edu/index.php/que-es/ 

“El Titulo IX exige que cada distrito escolar tenga por lo menos una persona nombrada como Oficial del Titulo IX. De los reglamentos que gobiernan el Titulo IX de las Enmiendas de Educación de 1972 106.8 Nombramiento de empleado responsable y la adopción de procedimiento de resolución de conflictos (a) Nombramiento de empleado responsable. Cada beneficiario nombrara por lo menos a un empleado para coordinar los esfuerzos por cumplir y llevar a cabo las responsabilidades bajo esta parte, incluyendo la investigación de cualquier queja que se le comunique al beneficiario del supuesto incumplimiento con esta parte o alegando actos que serian prohibidos por esta parte. El beneficiario notificara a todos sus estudiantes y empleados del nombre, dirección de la oficina y el número telefónico del empleado o empleados nombrados de acuerdo a este párrafo. (b) Procedimiento de resolución de conflictos del beneficiario. El beneficiario adoptara y publicara el procedimiento de resolución de conflictos que provea una pronta y justa resolución a las quejas de estudiantes y empleados alegando cualquier acción que estuviera prohibida por esta parte.(Autoridad: Secciones 901, 902, Enmiendas de Educación de 1972, Volumen 86 de los Estatutos, páginas 373, 374; Código 20 de Los Estados Unidos Secciones 1681, 1682)” https://www.uprm.edu/p/cvida/que_es_el_titulo_ix 

A principios de su administración, el presidente Biden firmó dos órdenes ejecutivas que reforzaban el Título IX, entre ellas la Orden Ejecutiva 1402, denominada “Garantía de un entorno educativo libre de discriminación por razón de sexo, incluida la orientación sexual o la identidad de género”. Esta orden dice que todos los estudiantes deben tener “un entorno educativo libre de discriminación por razón de sexo, incluida la discriminación en forma de acoso sexual, que abarca la violencia sexual, e incluyendo la discriminación por orientación sexual o identidad de género. https://share.america.gov/es/titulo-ix-proteccion-de-la-igualdad-en-estados-unidos-durante-50-anos/ 

 

Al lío, artículo. El súmmum de la Incoherencia: la ideología de género y el fin de la ley. 

En Los problemas con el Principio, Stanley Fish declama una observación que John Milton incluyó en su Areopagitica: “Ninguna ley, señala Milton, puede permitir actividad que constituya un ataque en ella, ninguna ley, es decir, que ‘no pretenda desautorizarse'”. Incluso más auto-inhabilitación es que una ley permita una interpretación de su texto que anule los propios conceptos de los que depende su auto. En tal caso, tanto la ley como su interpretación se estancan en anulación mutua. 

Dos preguntas, entonces. Una, ¿La ley federal que prohíbe la "discriminación sexual" nos prohíbe a aprobar la categoría de "sexo" — y, por lo tanto, de "discriminación sexual"? Dos: ¿Puede el estado de derecho sobrevivir a una respuesta "sí" a la primera pregunta? 

Para aniquilar la contundencia jurídica del binarismo entre machos y hembras, los abogados transgeneristas ya empuñan la prohibición federal de discriminación sexual en el Título IX — que a su vez depende de la contundencia jurídica del binarismo entre machos y hembras. Pero al desterrar el sexo binario, en paralelo se destierra la prohibición (dependiente) de la discriminación sexual. Y eso, a su vez, deja a la teoría legal del transgenerismo sin nada, habiendo desenmarañado la estructura en la que se basan sus propios reclamos. 

Mientras que requiere la igualdad de oportunidades en la educación para ambos sexos, la ley federal en el Título IX y su normativa de desarrollo autoriza a los centros educativos mantener “instalaciones de baños, vestuarios y duchas separadas de acuerdo con el sexo”. ¿La autorización federal para las instalaciones segregadas por sexos de igual forma prohíbe que las escuelas conserven esas instalaciones segregadas por sexos? Esa pregunta paradójica (entre otras) se presenta en el ya famoso caso GG contra el Condado de Gloucester. (El Tribunal Supremo iba a escuchar los alegatos en ese caso esta semana, pero a causa del que la administración Trump revocó las directrices de la administración Obama acerca de la ley en cuestión, el Tribunal remitió el caso a un tribunal inferior para nueva consideración). El caso Gloucester presenta una disputa irónica sobre si la ley federal promulgada con miras a ofrecer igualdad de oportunidades en la educación a las alumnas nacidas mujeres que requiere que los centros educativos eliminen la categoría de sexo de la que se deriva la solicitud de la ley para las alumnas y de la que depende su entrada en vigor. 

La demandante en el caso ("G.G.") es Gavin Grimm, una estudiante del Instituto de bachillerato Gloucester en Virginia. Ella quería utilizar los baños reservados para los estudiantes varones, ya que se autoidentificaba como un hombre. La Corte de Apelaciones del Cuarto Circuito falló el año pasado a su favor, disponiendo que “el sexo como hombre o mujer se determina por lo general en función de la identidad de género del estudiante”. 

Entre los deméritos de esa aseveración se encuentran las categorías que confunde el tribunal que son distintas e incompatibles. De hecho, su conflicto es la base del reclamo de Gavin en su demanda. Ella es, a su pesar, hembra. (“Nací en el sexo equivocado”, testificó.) Su cuerpo de mujer es justo lo que quiere borrar de la visibilidad jurídica, para ser reemplazado por el estado mental que anuncia: una “identidad de género” de hombre. Si Gavin, que tiene un cuerpo de mujer, tiene una identidad de género de hombre, no queda claro qué significa "hombre" en este contexto, o por qué su identidad de género de hombre debería establecer qué baño utiliza. Lo que sí está claro es que “hombre” con referencia a la identidad de género no tiene (en su caso, sin duda alguna) el mismo significado que “hombre” cuando el distrito escolar lo emplea para demarcar la admisión a los baños. 

Y al autodeclararse chico, Gavin disuelve la categoría que ella afirma ocupar. Al negar el valor de la identificación de su cuerpo, igualmente ha prescindido de un anclaje referente para su reclamo de condición de varón. ¿A qué se refiere entonces esa identidad de “hombre”? Nada. Es una posición mental autorreferencial. Como tal, aplicar la palabra de “hombre” a una identidad de género que niega el cuerpo es un acto tanto de desafío como de engaño. Pero en esta etapa de su proyecto de deconstrucción, la ideología transgenerista habla con evasivas. Hangar de resonancias de conceptos que se le antoja destruir. 

La ideología transgenerista instruye que el cuerpo no dejar ver al individuo; la mente sí. Excepto que la mente es invisible, por lo que no revela nada. La necesidad pragmática de los disidentes de la identidad de género según sexo, entonces, es un mecanismo por el cual la determinación de la mente puede hacerse patente. Esta necesidad en términos generales se satisface cuando tales personas adoptan la apariencia, el uso y las prácticas asociadas con mujeres y hombres, en una pantalla destinada a conformar o confundir esas categorías físicas — pero en cualquier caso apoyándose en la autoridad social de las categorías y los indicios visibles y las instituciones que las reflejan. Así, aquellas personas que niegan las manifestaciones físicas de la identidad acaban regresando a la corporalidad de la identidad para evitar desaparecer de su vista. Al estar comprometida tanto con la abolición como con la explotación del significado en la esfera física, la ideología de género es un estudio monográfico para en tensión dialéctica. 

El transgenerismo — al menos en su vigente postura de divulgación — se rehúsa a comprometerse por completo con la destrucción de las categorías de la realidad que denuncia, puesto que las necesita activas si quiere cumplir sus demandas desestabilizadoras. Esto enmaraña el tema. Si la teoría transgenerista disfrutara de una conquista absoluta al reemplazar la relevancia legal de los cuerpos de mujeres y hombres con informes de estados psicológicos de género, los recursos para esclarecer esos estados mentales desaparecerían. Imagínese: nombres (Gavin cambió el suyo), selección de vestuario (ella también cambió esto), acceso al baño segregado por sexo (que ella exige en su demanda) — todas estas son dependencias del sexo públicamente significativas. Mientras busca reemplazar el sexo con la identidad de género, Gavin insiste en el acceso a las instalaciones de hombres solo porque la comunidad reconoce la importancia de los cuerpos que ella niega que tengan significado. Su novedosa teoría de la identidad y su reclamo de acceso al baño se refutan uno a otro. 

Descalificar la potestad jurídica del binarismo sexual no dejará indemnes sus correspondientes expresiones institucionales; estos sucumbirían y se esfumarían junto con su razón de existir. En tal caso, la construcción de identidad de género parasitaria estaría sin su anfitrión, ahora invisible y sin un contexto en el que pudiera registrarse su corporal-sublevación. Las personas asexuadas serían absorbidas por la masa indiferenciada de otros con estados mentales ad infinitum variables sin ningún referente físico que sirva como en términos de los cuales estos estados mentales podrían considerarse acertados, significativos o que define identidad sin tapujos. Un nirvana andrógino. Y si los cuerpos no son más que sustratos neutros y mudos en los que residen y viajan las mentes, su mute función apenas parecen motivo de crisis personal o de gran preocupación por lo que hacemos con ellos. 

Como la identidad transgénero es mental y no tiene un referente fisiológico perdurable u otra presencia físico-material, tampoco tiene una persistencia necesaria. A diferencia de los cuerpos físicos, los estados mentales no contienen ningún impedimento para disiparse o alterarse momento a momento. Y debido a su carácter voluntarista más que dado, la identidad de género no necesita ceñirse a la racionalidad. Es una estipulación, no un constituyente de la razón. 

Cuando está en un vestuario para hombres o para mujeres, nadie está en posición de saber si él o ella está compartiendo la instalación con aquellos que se identifican como Género Femenino, Dos Espíritus, Pangénero, GéneroQueer, Andrógino, Género Fluido o cualquier otro de los incontables posibilidades dentro de la categoría abstracta de identidad de género. La capacidad de estar al tanto la identidad de los demás depende de que la anuncien. Y la exactitud y honestidad de ese anuncio nunca se puede corroborar. Por lo tanto, es una propuesta desconcertante que imposible de confirmar en que los estados mentales entrarían en lo que guardan relación en una de las dos instalaciones de duchas segregadas por sexo — ni siquiera interesante — en el contexto de la formulación de políticas sobre quién puede entrar en cuál. 

Un resumen de lo obvio: los baños no se especifican en términos de estados mentales; no hay razón para que el acceso al baño respectivo dependa del estado mental de cada cual; y no hay una forma viable de regular la admisión a baños segregados por sexo por mociones de estados mentales. ¿Por qué, entonces, los valedores del transgenerismo anuncian de manera contrario a lo que podría pensarse la profunda necesidad de sus miembros de acceso a servicios básicos para personas del sexo opuesto, en lugar de tan sólo hacer campaña contra el error de la segregación por sexos en primer lugar? A causa de que sus demandas no son sobre esos servicios básicos, como tales. 

El acceso al baño del sexo opuesto cumple dos roles, uno para cada categoría de colaborador en el proyecto político del transgenerismo. Primero, para quienes padecen de disforia, el acceso al baño presenta (como se explicó arriba) coyuntura de señalización social. La identidad de género “de hombre” invisible de una mujer se transmite con firmeza sobre su uso autorizado del baño de hombres. (Gavin, por lo tanto, se opuso a la oferta llanamente práctica de su distrito escolar de que ella aprovechara los baños unisex de usuario único. Eso derrumbaría todo su argumento). Segundo, para la industria de defensa de las personas que se autoidentifican transgénero, el acceso a los baños del sexo opuesto interrumpe y desestabiliza lo que las instituciones y prácticas públicas, por lo demás, aún mantienen estables que reflejan el sexo binario que la teoría de género marca para la aniquilación final. En ninguno de los casos la demanda de acceso a baños del sexo opuesto relacionado con la justificación o función de esa instalación específica para el sexo. 

Y mientras tanto (como ha explicado Ed Whalen), no es discriminación de identidad de género excluir a los hombres de los baños de mujeres (o viceversa) debido a su sexo. La identidad de género no desempeña ninguna función en la aplicación de esa política. La ley no tiene acceso fiable a la identidad de género de una persona. Ni ella ni nadie más. Ni (de nuevo) en este contexto le importa a la ley. Por otro lado, que un colegio permita que un estudiante varón que se identifica como mujer acceda a las duchas de una mujer mientras niega el acceso a la ducha a un estudiante varón que se identifica como varón (o como andrógino, pangénero, etc.), discrimina por motivos de identidad de género. Si la “discriminación por motivos de identidad de género” es lo que la ley prohíbe (dilapidando y anulando así la categoría incompatible de discriminación sexual), una vez más, la existencia de instalaciones específicas para el sexo en sí mismas (siendo binarias) y cualquier cumplimiento de la política correspondiente sería ilegal. Todas las “instalaciones de baños, vestuarios y duchas” que las regulaciones del Título IX autorizan con precisión a separar por sexo en este momento deben estar abiertas a todas las personas sin distinción. Las disposiciones específicas de sexo desaparecen junto con la modalidad legal de sexo plasmado. 

He aquí el régimen en el que se interpreta que el Título IX se desautoriza. 

La verdad establecida manifestada en cuerpos sexuados no puede perdurar en la ley como “uno entre muchos” anotadores de identidad humana incompatibles. Solo puede ser (1) la norma, o (2) subordinada a alguna otra norma. No ha ejercicio compartido del poder en estas casillas. 

Una vez que la materialización de hombre o mujer ya no ancla legalmente la identidad humana, las prácticas y políticas respetables que dependen de la profundidad de la identidad de los cuerpos de mujeres y hombres solo sobreviven como fugitivos, o en una posición temporal del permiso estatal condicionado, siempre vulnerable al borrado efectivo ya realizado en principio. Así, por ejemplo, drenar el significado legal del cuerpo y sus funciones naturales correspondientemente drena el peso legal de los conceptos corporales de maternidad, paternidad, parentesco y ascendencia — de la familia misma. Todo para decir, este viaje no concluye en el baño. 

Los valedores de las políticas públicas del transgenerismo no están proponiendo un compromiso desde los márgenes, y de hecho no pueden hacerlo. Su programa es totalitario, ya que su ambición es redefinir la humanidad en general. Si la ley que nos rige a todos dice que Gavin es un niño y no una niña, en consecuencia “niño” y “niña” ya no significa para nadie lo que siempre significó antes. Entonces todos hemos sido redefinidos. 

El transgenerismo es del todo incoherente no solo porque es irracional, sino porque esa irracionalidad no disminuye su atractivo o posición social. Su irracionalidad no es un defecto sino su rasgo principal, su motivo de orgullo y poderío malicioso. El juez Niemeyer discrepó en el fallo en el caso de Gavin que, en contra de la política transgenerista, "prácticamente las normas de todas las civilizaciones al respecto interponen reparos”. Sí, bueno, esa es justamente la cuestión. Para la ideología de género, el testimonio unánime de la civilización humana no solo no tiene autoridad, sino que la civilización es precisamente el adversario al que pretende vencer. Las categorías establecidas — de ley, lógica o creación física— son objetivos de la subversión. 

Por consiguiente, hay una diferencia que resulta crucial entre nuestra preocupación piadosa y compasión por el individuo excepcional que sufre de disforia, y el giro de hacer de la confusión de ese sujeto una razón para trastornar el universo para que la disforia misma no pueda permanecer como una categoría razonable. Mientras que los individuos que sufren de confusión de género desean un cuerpo diferente, los ideólogos de género que explotan la condición de esos individuos desean un cosmos diferente. El estudiante disfórico, por ende, debe tratarse bastante diferente a sus cuidadores. El transgenerismo no es un asunto de compromiso político o una suma compatible a nuestras leyes de discriminación sexual. Constituye una negación radical. Y la ley, ya sitiada, no puede sobrevivir a su victoria.

viernes, 2 de septiembre de 2022

El transgenerismo es un peligro evidente y de actualidad para nuestros niños.

https://www.conservativewoman.co.uk/daniel-moody-transgenderism-real-present-danger-children/ 

Transgenderism is a real and present danger to our children. By Daniel Moody. 2 de febrero de 2017.  

El transgenerismo es un peligro evidente y de actualidad para nuestros niños. 

Tiendo a juzgar un libro por su índice. Pero “¿Puedo contarle lo que es la diversidad de género?” https://uk.jkp.com/ de CJ Atkinson no tiene índice. Solo tiene un glosario; así que acudí a él para buscar dos términos: sexo y género. No es de sorprender que solo encontrara la mitad que buscaba. 

El glosario define género como 'cómo se siente una persona en cuanto hombre/mujer/ninguno/ambos/otro'. Sí, esto es indescifrable; pero el término sexo ni siquiera forma parte del glosario y esta omisión es, pues, por entero indicativa del objetivo mismo del libro. Si bien el ser humano se materializa como uno de los dos sexos, que llamamos 'hombre' y 'mujer', este libro no está demasiado interesado con lo que somos. Sólo se preocupa por quiénes creemos que somos. Conque el sexo no es válido en la conversación. 

Nuestro escenario, entonces, es el paraíso neo-gnóstico de la autoinvención. 

Pensado como recurso escolar, este pequeño volumen cuenta la historia de Kit, una niña de 12 años que cree que es un "niño". La historia está contada desde su punto de vista, lo que permite que emplee un lenguaje simple, por lo cual es comprensible para los niños. 

Kit nos dice que, como sujeto que te declaras como transgénero, se puede experimentar disforia de género o no, y puedes que te sientas en el cuerpo equivocado. O no. Quizá prefieras hacer una transición médica, pero preferir no hacerla no te hace menos transgénero. Es más, tu identidad tal vez siga igual a lo largo del tiempo o puede cambiar, y tu conciencia transgénero puede aflorar durante la niñez, la adolescencia o reaparecer en cualquier momento. Hay un montón de maneras diferentes de ser transgénero y son lo mismo. 

Podemos concluir con seguridad que no hay nada ahí. 

El autor pone en escena muchas de las principales contradicciones relacionadas con el género, todo esto depende de la premisa inicial de que la condición de mujer de Kit simplemente la 'atribuyó' 'al nacer un extraño, una acusación dramatizada en este exagerado artículo “No dejes que el médico le haga esto a tu bebé (Don’t Let the Doctor Do This to Your Newborn https://slate.com/gdpr?redirect_uri=%2Fblogs%2Foutward%2F2014%2F06%2F26%2Finfant_gender_assignment_unnecessary_and_potentially_harmful.html%3Fvia%3Dgdpr-consent&redirect_host=http%3A%2F%2Fwww.slate.com)”. 

El problema de los estereotipos con rapidez hace acto de presencia en el relato de Kit: ¿nos limitan o nos definen? Desde pequeña, Kit supo que no era una niña puesto que "no le gustaba jugar con muñecas". Más tarde, sabe que ella es un niño porque lleva "ropa de niño" y tiene "corte de pelo garçon". 

La tensión entre el género como construcción artificial y el género como identidad innata va a mostrar su careto. Aprendemos que los bloqueadores hormonales son "un tipo de tratamiento (sic) que impide atravesar la pubertad que te asignaron al nacer". Así es: la pubertad en esta delirante forma de pensar se convierte en una construcción social. El libro además saca a relucir la noción un tanto aceptada y un estribillo a menudo repetido de que el género es un espectro. Sin embargo, como explica aquí (https://aeon.co/essays/the-idea-that-gender-is-a-spectrum-is-a-new-gender-prison) la académica feminista Rebecca Reilly-Cooper, no es solo inquietante desde el punto de vista político para las feministas, es una idea ante todo ilógica e incoherente. 

El libro procede a informarnos de las repercusiones negativas de “denegar el acceso a su identidad a un crío”. Cinco páginas más adelante se nos recuerda que el derecho a la intimidad comprende guardar el secreto de su “condición trans”. Dejando de lado la cuestión de cómo X le puede negar el acceso de X, el permiso legal para encubrir de alguna manera nuestro sexo nos dice algo significativo: el transgenerismo no va de abarcar nuestra mente. Es cosa de renegar de nuestro cuerpo. 

A medida que las proclamas del libro se vuelven más extremas y el lector se ve presionado para zambullirse en esta realidad virtual como "más real" que la "verdadera realidad", la presencia de una narradora de 12 años ya no es apta — si es que alguna vez lo fue — y se vuelve algo muy inquietante. Esto en particular se hace patente cuando Kit aborda la medicina, el lenguaje y la ley. Kit está segura que ella querrá tomar testosterona a los 16 años. Le permitirá pasar por la “pubertad de chico” al mismo tiempo que 'otros chicos' de su clase. Su amiga Tobi "podría realizarse la mastectomía para extirparse ambas mamas". Lo mismo, Kit dice que puede tener "terapia de reemplazo hormonal (sic)" para "ayudar a su cuerpo a convertirse en el cuerpo correcto para ti". 

Esta no es una revista de moda que ofrece consejos sobre cómo lograr el deseado el cuerpo de verano. No, va de una niña de 12 años enseñando a los niños una actitud del descarte hacia el cuerpo: ¿hay partes de tu cuerpo que no te gustan? Así pues córtalos y tíralos. 

Alentar a los chiquillos a tales despreocupados actos de violencia contra ellos mismos es de veras sádico. 

De igual forma se nos presenta la solución por defecto de cómo reaccionar si nos equivocamos de género (misgender) o usamos los pronombres 'equivocados'. El protocolo de género requiere que nos disculpemos y a tirar hacia adelante — o hablándole en cristiano, que admitamos que nos equivocamos y no se repita. 

Volviendo a la ley, Kit nos informa que la Ley de Igualdad de 2010 ha permitido al colegio “hacer cosas para ayudarla (a ella) sin la preocupación de que estuvieran infringiendo alguna ley”. ¿Has pillado eso? La Ley permite, en realidad fuerza, a los colegios a hacer lo que antes era impensable, como que los niños y las niñas se duchen juntos. Esta sorprendente confesión es el quid de la cuestión. 

Un libro que en apariencia trata sobre acomodar la diversidad también nos instruye a utilizar las palabras comunes como 'hombre' y 'ella' en un plano totalmente nuevo. ¿Por qué? ¿Y por qué las referencias amenazadoras a la Ley de Igualdad? Porque dista mucho de resultar aparatoso y fuera de lugar, el nuevo lenguaje y las nuevas leyes son del todo necesarios para la ideología. 

Plantéese: después de las vacaciones de verano, Kit vuelve al colegio como "quien soy en realidad" — un 'niño' — y todos en su clase "tenían calcomanías que decían cuáles eran sus pronombres". ¿Por qué? Lo que está pasando aquí no es un esfuerzo por acomodar el transexualismo al tiempo que se preserva el statu quo. Más bien, es un intento de crear una 'versión' nueva e incorpóreo del ser humano. 

Cuando el cuerpo no se cede, lo mejor que puede hacer la ideología es forzarnos a desdeñar nuestra mente de nuestro cuerpo. Por eso es necesario que los tentáculos de la ideología envuelvan a todos y a todo lo relacionado con todos — la ley, el idioma, la medicina, etcétera. Como dijo hace poco Jonathan Saunders, el género es un ácido universal decidido a disolver todo reconocimiento jurídico del sexo y la diferencia sexual. 

No le quepa duda, esto es una revolución. Si tiene un hijo en el colegio le recomiendo que se familiarice con la ideología que promueve este libro. La cordura de su hijo podría depender de ello, al igual que la suya.

Traslado, cogemos los bártulos sin mover una pestaña.

 Las traducciones seguirán por acá: https://sosonia.substack.com/   Por cuestión de censura, nada más.  Están eliminando entradas y ni siqui...